4 de marzo 2011 - 00:00

Dicen en el campo...

... que, definitivamente, mientras algunos funcionarios y legisladores del oficialismo, con pretensiones electorales o ya en campaña (Agustín Rossi, Julián Domínguez, Daniel Scioli, etc.), intentan acercarse al sector o, aunque sea, no romper lanzas del todo, desde el Ejecutivo no los ayudan demasiado, al menos a la luz del duro embate presidencial contra el campo en el discurso inaugural de las sesiones del Congreso, las nuevas acciones de la AFIP contra empresas exportadoras o los «recortes» que sigue imponiendo el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con total independencia de los dichos y hasta acuerdos que puedan firmar funcionarios de mayor rango que él. Esto es lo que habría ocurrido, por ejemplo, con el protocolo de exportaciones de lácteos a China que suscribieron hace unas semanas el titular de Agricultura, Julián Domínguez, y del Centro de la Industria Lechera (CIL), Miguel Paulón. «Vamos a ver si los dejo exportar a China», dicen que afirmó Moreno al enterarse, mientras el precio de la leche sigue subiendo y ya supera nuevamente los u$s 4.400 por tonelada.

... que uno de los temas más abordados por los asistentes a la megamuestra agropecuaria en el norte bonaerense son las nuevas subas del petróleo debido al conflicto en países petroleros de Medio Oriente y norte de Africa y las derivaciones que esto va a tener en otros precios de insumos, como fertilizantes, o de servicios, como los fletes, que se agregan a los marcados aumentos que ya se venían registrando. Aun así, la fortaleza que habían logrado las cotizaciones internacionales de los granos todavía permitían márgenes mejorados respecto de la campaña anterior, aunque ahora eso también entra en dudas si el conflicto se prolonga. Otro tema frecuente fueron algunas afirmaciones erróneas, o al menos muy parciales, del discurso presidencial de Cristina de Kirchner, como la «cosecha de 100 millones de toneladas», que puede servir para el discurso reeleccionario (o para el actual INDEC), pero que no la suscriben ni los técnicos de Agricultura, o la mención de que las exportaciones industriales superaron a las agropecuarias. En la primera cuestión, los analistas más serios se sitúan, en el mejor de los casos, entre 88 y 90 millones, entre otras cosas porque el estado de la soja mayoritariamente es regular, algunos lotes buenos y muy pocos muy buenos debido a la sequía que afectó fuertemente a los cultivos de primera, y que hasta ahora le hicieron perder rindes de entre el 25% y el 30% (lo que no es reversible). Además, aún faltan dos meses para la cosecha local y todavía puede haber cambios bajistas en volumen, como los que se están produciendo ahora en Brasil, a causa de las lluvias extraordinarias que impiden la cosecha que allí ya comenzó.

... que, respecto de las exportaciones, el dato tampoco es real considerando, como siempre, primarios (PP) y manufacturas de origen agropecuario (MOA). Además, tampoco se tuvo en cuenta las fortísimas restricciones a la exportación de bienes del campo que se siguen aplicando vía los ROE (permisos de exportación, etc.). Tan así es que la propia Presidente reconoció que «en carne (uno de los rubros más restringidos por el Gobierno), a pesar de la baja en el volumen exportado, la suba extraordinaria de precios permitió superar los montos del ciclo anterior». Lo que no tuvo demasiado eco, hasta el momento, es la supuesta «desaparición» de la ONCCA, la megaoficina de control comercial, más asimilable a un superministerio, y que por el momento nadie entiende muy bien cómo queda, ya que hasta ahora sus funciones no fueron alteradas y sólo quedó un vacío de poder que complica sobremanera la operatoria, ya que el ente intervenía en todos los pasos. Si bien los empresarios piden la «derogación completa» (tanto física como de funciones), se descarta que se logre y las acciones se distribuirán, seguramente, entre tres ministerios, aunque el engendro fue creado en 1996 por Agricultura. También hubo quejas por las nuevas críticas al «trabajo en negro», y por la supuesta «evasión» que disparó medio centenar de inspecciones en las empresas más regulares del sector.

... que, a sus vez, las quejas de dirigentes y empresarios recalan en los propios funcionarios. Por caso, dicen que después de casi 8 años el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, no logra acotar las irregularidades, y que sólo el gremio -UATRE- y las entidades están trabajando, tanto contra el «negro» como contra el trabajo infantil. En tanto, en el caso de la evasión impositiva, los propios privados denunciaron reiteradas veces a los «valijeros» y otras formas de irregularidad (caudalímetros truchos en los molinos, etc.) en el comercio de granos, que nunca fueron controlados por la oficina fiscal, aunque, lógicamente, eso tendría mucho menos eco periodístico que un allanamiento a una multinacional.

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