1 de abril 2011 - 00:00

Dicen en el campo...

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
... que los últimos días se caracterizaron por varios escándalos, comenzando por los coletazos que generaron los dichos del titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, respecto de sus pares de las otras entidades, especialmente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). «Nosotros pusimos los militantes y ellos los funcionarios», señaló el dirigente en la conmemoración del 24 de marzo. Por supuesto, el malestar (inclusive en sus propias filas) no se hizo esperar, en parte por la desubicación del dirigente, y en parte por la ignorancia demostrada. De tener buena cuna, seguramente tuvo que hacer «varios» llamados pidiendo disculpas. Otros memoriosos también le hicieron saber que otro titular de la FAA, Antonio Di Rocco, fue ministro de Agricultura del presidente de facto Agustín Lanusse, mientras, entre otros, Víctor Santirso, de las cooperativas, lo fue entre el 80 y el 82, en plena etapa militar.

... que de todos modos, ya nadie se sorprende con las actitudes del dirigente que saltó sistemáticamente de una posición a otra durante los últimos años. Sin embargo, nunca se había llegado a la actual virulencia. Y si no, habría que preguntarle al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), donde hubo elecciones de renovación de autoridades y, finalmente, después de un año de postergación pudo ocupar el cargo (como se había acordado) Gonzalo Álvarez Maldonado, de Coninagro. Sin embargo, hasta último momento, la definición parecía estar en duda por la presión ejercida, nuevamente, por la Federación Agraria y, como sucede últimamente, respaldada por los representantes del Ministerio de Agricultura, lo que dejaría bastante en evidencia el buen entendimiento que hay entre ambas partes. A nadie escapa, además, que Agricultura hace tiempo que tiene los ojos puestos en el IPCVA, especialmente a partir de 2008, y aunque Álvarez Maldonado pudo asumir, parece que le prometieron «un futuro no muy calmo».

... que si de escándalos se trata, la confirmación nuevamente al frente de la Comisión de Agricultura de Senadores de la correntina Josefina Meabe, que ostenta el récord de no haber concretado una sola reunión formal de esa comisión durante todo el año pasado (y como si en el sector agropecuario no hubieran ocurrido cosas que requirieron definiciones de las provincias a las que representan los senadores), llamó poderosamente la atención, pero esto fue rápidamente tapado por la insistencia oficial en el dibujado resultado de la campaña agrícola, superando los 100 millones de toneladas. «Esto le hace bien al país», aseguró públicamente, y sin que le temblara un músculo, el subsecretario Oscar Solís, tal vez porque el prolijo de su jefe, Lorenzo Basso, como académico, ya no quiere asegurar semejantes cosas. Lo mismo que con el INDEC, ahora es el resultado de la cosecha el que está manoseado, ya que, según el Gobierno, se van a superar los 50 millones de toneladas de soja y los 20 de maíz, algo que ningún privado se anima a aseverar. Tampoco se sabe qué es lo que «le hace bien al país». ¿Será que se falseen los datos oficiales? Por ahora, lo único concreto es que hasta los informes más optimistas se ubican bastante por debajo de esa cifra, incluidos algunos muy inflados, que intentan evitar que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, recorte más aún las exportaciones. Incluso, sorprendió el «relanzamiento», al mejor estilo K (que anuncia más de una vez lo mismo) de los datos oficiales de cosecha. Es que a pesar de lo que dijo el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, en una conferencia de prensa citada «ad hoc», esos datos, que forman parte de la información pública obligatoria del Estado, nunca dejaron de estar a disposición de quien quisiera consultarlos. Excepto, claro está, que ahora los números vayan a ser otros.

... que mientras se conocía la liberación de los precios del combustible, algo que en el sector agroindustrial tiene una fuerte incidencia, trascendían algunos datos mucho menos sabidos. Por ejemplo, que para que un molino harinero funcione debe contar con un caudalímetro autorizado, pero resulta que parece que hay una sola empresa proveedora de ese instrumento y, para colmo, estaría suspendida. Nadie puede acceder entonces a ese mercado, de esta forma casi cautivo de los molinos que ya están «adentro». ¿Será ésta la forma de competencia que el Gobierno dice defender en el estratégico -y controvertido- mercado de la harina de trigo, receptor en los últimos años de millonarios subsidios? Como dato adicional, el aparato en cuestión parece que cuesta la nimiedad de u$s 9.000.

... que un acto poblado fue también el de la presentación de las propuestas de Gobierno del ex presidente Eduardo Duhalde. Sin la mística justicialista (ni bombos, ni banderas, ni marchas), una prolija y más que ordenada convocatoria de unos 200 invitados seleccionados en el hotel Los Dos Chinos de Constitución, donde se vio desfilar a representantes del sector agropecuario, técnicos, exfuncionarios y empresarios insospechados. Y allí Duhalde, además de insistir con su Ministerio de la Producción, que en 2002 presidió el representante de la UIA, Ignacio de Mendiguren y no dejó demasiado buen recuerdo entre los agropecuarios, habló de «diseñar un plan estratégico agropecuario-agroindustrial nacional». ¿No se habrá enterado de que hace un año y medio en Agricultura están elaborando, según dicen, el Plan Estratégico Agroalimentario (PEA), que debía estar listo hace más de seis meses?

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