15 de julio 2011 - 00:00

Dicen en el campo...

Javier de Urquiza
Javier de Urquiza
... que el clima, mitad primaveral y otro tanto lluvioso, fue el marco para el inicio, ayer, de la edición 125 de la Exposición Rural de Palermo que por los próximos días será el epicentro del sector agropecuario, aunque, esta vez, también seguramente va a ser la caja de resonancia política. En primer lugar, porque teóricamente se está en medio del balotaje por la estratégica Ciudad de Buenos Aires, luego porque se vienen los comicios en dos distritos claves, como Córdoba y Santa Fe, y en tercer lugar, porque se está justo a un mes de la primaria del 14 de agosto, fecha que para muchos ya se transformó, directamente, en una especie de primera vuelta. Con semejante escenario, no extraña entonces que la «agenda» de visitas políticas a la tradicional muestra esté plagada, más que otras veces, de candidatos de distintos niveles que tratarán de mostrarse en la exposición y también, como viene sucediendo cada vez con más intensidad, serán acompañados con bastante indiferencia por parte de los productores. Pero ni la llegada de Junior, el primer reproductor que pisó la muestra (un impresionante toro Shorthorn), que, en la práctica, dio por iniciada la exposición; ni el reluciente parque de maquinarias, muchas de las cuales participan de la versión 11ª del Centro de Innovación Tecnológica (CITA) que se desarrolla en simultáneo con la «ganadera», alcanzaron para enmascarar otros hechos y reuniones que tuvieron lugar en los últimos días, como la visita de Eduardo Duhalde a CRA y a la Federación Agraria; la presentación anual de ASAGIR, que nuclea a la cadena del girasol, previendo un cierto incremento de siembra en esta alicaída oleaginosa, aunque no más allá de 2 millones de hectáreas de siembra (10%-12% más que en el ciclo anterior); la presentación oficial de un nuevo «Para Todos», esta vez de lácteos y cerdos (y que se prevé de tan escaso impacto en el abaratamiento global de la canasta básica de alimentos, como los anteriores), o la presentación que «los Secretarios» (algunos de los ex de Agricultura) hicieron en la Bolsa de Rosario, sobre una serie de «pendientes» para el campo que, sin llegar a la estructura de una propuesta, al menos presenta cierto orden enunciativo de prioridades, con el valor de que lleva la firma de exfuncionarios pertenecientes a distintos Gobiernos desde el 83 hasta la fecha. Por supuesto, ninguno perteneciente a la era K, aunque se dice que al principio de las reuniones participó Javier de Urquiza, quien luego habría recibido la orden de «bajarse» del grupo (como ya le había ocurrido con la Tribuna de Palermo en 2007). También en las últimas semanas abandonó la partida el controvertido, ahora juecista, Gumersindo Alonso, quien, de todos modos, será el encargado de presentar el «paper» en Córdoba, y bastante antes lo había hecho el radical bonaerense Ernesto Figueras.

... que tampoco llegaron a acallarse totalmente los ecos de la reunión de la semana anterior de la Fundación Despertar en Mendoza, donde formaría un nuevo nodo, de la mano de su presidente, Eduardo Bunge, y el titular honorario de la organización, el ex Mesa de Enlace Luciano Miguens. Igualmente, muchos fueron los comentarios acerca de la escasa trascendencia que en esta oportunidad tuvo la conmemoración del Día de la Avicultura, que normalmente agrupaba a buena parte del sector, y al que se sumaban funcionarios de alto rango, varios ministros, y el broche de oro presidencial desde la época de Carlos Menem. Este año, sin embargo, tanto la cantidad de asistentes (que fueron muchos menos), como el nivel promedio menor de los funcionarios, y el «faltazo» de Cristina de Kirchner, parecieron dejar claro que uno de los principales «niños mimados» del oficialismo K hasta ahora parece haber perdido el favor presidencial. Lo cual hace temer por la suerte de los voluminosos subsidios directos que recibían, así como los indirectos vía precios artificialmente bajos de la energía, y de los granos, por las retenciones. «Fíjese cuál es la demanda interna de maíz, que incluye pollos, tambo, cerdos, etc., y no supera los 5 millones de toneladas, pero los procesadores de pollos se ocuparon de asegurarse cerca de 8 millones, y con eso destruyen la competencia en el mercado de maíz, igual que pasa con el trigo», se quejaba un dirigente, mientras otros prevén que se repita aquí una situación similar a la que hoy atraviesa la molinería a la que, dicen, el Gobierno ya les debe alrededor de $ 2.000 millones (unos u$s 500 millones), lo que puede sacar de la cancha a más de una empresa, y que ni el titular de la entidad, Alberto España, con su candidatura a legislador por el kirchnerismo, parece poder «arreglar». «Quedamos pegados, y ni siquiera nos sirve para arreglar esta crisis», es la queja que se escucha entre los molineros, donde la por ahora «doble» función del dirigente no parece haber caído muy bien. Lo concreto es que tampoco la producción de trigo crecería (a pesar de lo que sostienen algunos medios) y, en realidad, «caería» a alrededor de 12 millones de toneladas, y eso si el clima acompaña.

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