10 de marzo 2015 - 00:00

Dilma alertó contra un golpe tras cacerolazo en su contra

Dilma Rousseff se mostró ayer en público durante un acto en el que sancionó una ley que tipifica el feminicidio como crimen con una pena de hasta 30 años de cárcel. Pero las preguntas de los periodistas fueron por otro lado: los crecientes pedidos de juicio político en su contra por el escándalo en Petrobras.
Dilma Rousseff se mostró ayer en público durante un acto en el que sancionó una ley que tipifica el feminicidio como crimen con una pena de hasta 30 años de cárcel. Pero las preguntas de los periodistas fueron por otro lado: los crecientes pedidos de juicio político en su contra por el escándalo en Petrobras.
Brasilia - Un día después de su discurso por cadena nacional del domingo, que derivó en una espontánea ola de cacerolazos y protestas en su contra en al menos doce grandes capitales estaduales de Brasil, la presidenta Dilma Rousseff advirtió ayer a quienes promuevan un juicio político para destituirla que la sociedad "no aceptará rupturas" de la democracia.

"Dejen de buscar una tercera vuelta electoral. Las elecciones ya terminaron y una tercera vuelta no puede ocurrir, a menos que alguien quiera una ruptura democrática", dijo Rousseff a los periodistas tras un acto público celebrado en el Palacio presidencial de Planalto. Quienes buscan su juicio político deberán "fundamentar por qué, añadió.

La mandataria aludió así a las manifestaciones promovidas para el próximo domingo por grupos opositores que, en sus convocatorias, dicen que persiguen solicitar un juicio político en su contra por su supuesta responsabilidad en la corrupción detectada en la empresa Petrobras y por la delicada situación económica del país.

Por el caso Petrobras, el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) decidió investigar a 47 dirigentes políticos, entre los cuales figuran los presidentes de las dos cámaras legislativas y otros 32 parlamentarios, en su gran mayoría de la base oficialista.

En relación con las protestas, Rousseff diferenció las que pedirán un juicio político en su contra de los cacerolazos que se escucharon la noche del domingo en varias ciudades del país en momentos en que ella dirigía un mensaje en cadena nacional por el Día Internacional de la Mujer, en el que además hizo menciones al plan de ajuste económico en marcha.

"En Brasil las personas se pueden manifestar y tienen espacio y derecho para eso", declaró la presidenta, quien apuntó que ella misma es "de una época en que la gente que protestaba terminaba en la cárcel y podía ser torturada y muerta", en alusión a la dictadura que gobernaba el país en su juventud.

Según la mandataria, "el hecho de que Brasil haya pasado por este proceso democrático y garantice el derecho a la manifestación es muy valorado por todos" y es necesario "entender que, en democracia, se debe convivir con las diferencias y las críticas".

Rousseff acotó que, siempre y cuando las manifestaciones sean de carácter pacífico, "son parte de las reglas del juego democrático" y que la sociedad brasileña "está ya madura como para entenderlo".

La jefa de Estado volvió a defender el ajuste fiscal que promueve su Gobierno para equilibrar las cuentas públicas, que el año pasado cerraron en rojo, y aseguró que también apunta a una retomada del crecimiento de la economía, que está al borde de la recesión. Según un promedio de las estimaciones de los bancos privados realizado por el Banco Central, 2015 terminará con una caída del PBI del 0,66%.

Rousseff sostuvo que Brasil enfrenta la "fase más profunda de la crisis económica internacional" y que el ajuste servirá para "corregir" una serie de distorsiones, lo que permitirá hacia fin de año retomar "un cierto crecimiento".

Sus principales funcionarios adhirieron a su línea argumental. El ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Aloísio Mercadante, señaló que los comicios "en Brasil sólo tienen dos vueltas. No hay tercera vuelta". "Nosotros hemos vencido las elecciones por cuarta vez, y esto debe ser reconocido", advirtió.

También el gobernante Partido de los Trabajadores, inmerso de lleno en el escándalo del "Petrolão", salió el defensa del su Gobierno. El vicepresidente del PT, Alberto Cantalice, afirmó en un comunicado que las protestas del domingo responden a "una orquestación con sesgo golpista que parte principalmente de los sectores de la burguesía y de la clase media alta".

Según el PT, las protestas fueron organizadas y "financiadas" por partidos de la oposición y "fracasaron", puesto que no se generalizaron "y no repercutieron en las áreas populares".

El recrudecimiento de la tensión política también dio que hablar a la oposición. El expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) dijo que "no sirve de nada sacar a la presidenta", aunque estimó que "se agotó el presidencialismo de coalición, que en realidad es el presidencialismo de cooptación. Este sistema está agotado".

Por su parte, el senador Aloysio Nunes, quien fue candidato a vicepresidente por el PSDB acompañando al aspirante Aécio Neves el año pasado, dijo durante un evento en el Instituto Fernando Henrique Cardoso: "No quiero que ella salga, quiero ver al Gobierno sangrar, no quiero ser gobernado (por el vicepresidente) Michel Temer".

Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero

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