18 de marzo 2016 - 00:00

Dilma alertó sobre golpe, acusó a Moro y negó las denuncias en su contra

La presidenta Rousseff mostró ayer el supuesto documento sobre el que conversó con Lula en la escucha difundida por O Globo y ordenada por el juez Moro. Aseguró que los medios tergiversaron la conversación.
La presidenta Rousseff mostró ayer el supuesto documento sobre el que conversó con Lula en la escucha difundida por O Globo y ordenada por el juez Moro. Aseguró que los medios tergiversaron la conversación.
Brasilia - "La gritería de los golpistas no pondrá de rodillas" al pueblo brasileño, aseguró ayer la presidenta Dilma Rousseff en un encendido discurso durante el acto de investidura de Luiz Inácio Lula da Silva como ministro en el Palacio de Planalto, en una demostración de que su Gobierno, cercado por las investigaciones judiciales sobre corrupción y un creciente descontento popular, está dispuesto a resistir.

"La gritería de los golpistas no me va a sacar del rumbo ni va a poner de rodillas a nuestro pueblo", zanjó la mandataria, atribuyendo a tentativas de desestabilización los pedidos de que renuncie a su cargo.

"Convulsionar a la sociedad brasileña a base de mentiras, de métodos inadecuados y de prácticas criticables viola principios y garantías constitucionales, viola derechos de los ciudadanos y abre precedentes gravísimos. Los golpes comienzan así", advirtió Rousseff en referencia a las escuchas que realizó el juez federal del caso "Lava Jato", Sérgio Moro, y que el miércoles difundió la cadena O Globo.

La conversación sugiere que la designación de Lula como ministro, lo que le confiere el privilegio de los fueros (un privilegio que permite que sólo pueda ser juzgado por el Supremo Tribunal Federal), tuvo por objeto evitar su arresto.

La presidenta mostró durante la ceremonia la hoja de la que hace mención la grabación, explicando que el pedido era para que Lula lo firmara porque cabía la posibilidad de que no asistiera a la ceremonia de investidura ante los problemas de salud de su esposa y aclaró que ella tampoco lo había firmado aún. Acusó entonces a los medios de comunicación, a los que ese documento había sido enviado, de editar las escuchas.

"Estamos evaluando las condiciones de esta interceptación que involucra a la Presidencia. Queremos saber quién la autorizó y por qué fue divulgada", insistió Rousseff. "Las investigaciones basadas en escuchas ilegales no favorecen a la democracia", subrayó.

"Cuando eso sucede, queda en evidencia el intento de sobrepasar el límite del Estado democrático de derecho, de cruzar la frontera que es tan preciada para nosotros que la construimos: la frontera con el estado de excepción", enfatizó.

Por su parte, el juez Moro citó ayer el caso Watergate -que derribó al presidente de EE.UU. Richard Nixon- para justificar la divulgación de las escuchas. "Ni el presidente de una República tiene privilegio absoluto en el resguardo de sus comunicaciones", a pesar de tener "foro privilegiado", dijo.

Afirmó además que decidió levantar el secreto de las escuchas telefónicas por considerarlo de "interés público" y precisó que será el STF quien deberá decidir tras analizar el contenido de las grabaciones.

Agencias AFP, DPA y EFE