28 de octubre 2014 - 00:00

Dilma apura señales para calmar a los mercados

Dilma Rousseff busca una estrategia para mejorar su relación con los mercados financieros y la comunidad de negocios de Brasil, poniendo fin a los enfrentamientos de una campaña en la que éstos jugaron decididamente a favor de la oposición. Sin embargo, la reelecta mandataria necesita su concurso para relanzar una economía estancada.
Dilma Rousseff busca una estrategia para mejorar su relación con los mercados financieros y la comunidad de negocios de Brasil, poniendo fin a los enfrentamientos de una campaña en la que éstos jugaron decididamente a favor de la oposición. Sin embargo, la reelecta mandataria necesita su concurso para relanzar una economía estancada.
Brasilia - La reacción de ayer de la Bolsa de San Pablo ante la reelección de Dilma Rousseff, fuertemente negativa, obliga al Gobierno de Brasil a buscar un acercamiento a la comunidad de negocios, algo que se expresa ya en una serie de gestos.

El mercado paulista cayó un 2,77%, su peor nivel desde abril, pero llegó a operar durante la rueda con un desplome superior al 6%. En tanto, la moneda local se devaluó un 2,35% y el dólar terminó a 2,526 reales.

Durante toda la campaña, el mercado financiero apostó a un triunfo de su preferido, el opositor liberal Aécio Neves, pero la presidenta Rousseff, acusada de intervencionista, obtuvo el domingo la reelección con un 51,64% de los votos, el resultado más apretado desde la restauración democrática.

El ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete) y coordinador del equipo económico de campaña de Dilma, Aloizio Mercadante, fue el encargado de realizar los primeros gestos para apaciguar a los inversores. Según afirmó al diario Valor Económico, la mandataria ya evalúa quién reemplazará al ministro de Hacienda saliente, Guido Mantega, cuestionado por el estancamiento de la economía (que este año crecerá apenas un 0,27, según estimaciones privadas) y el rebrote de la inflación.

"Es evidente que la presidenta Dilma ya está pensando en eso. Gobierno nuevo, equipo nuevo. Ella está escuchando bastante y la campaña permite un amplio diálogo", dijo.

En ese sentido, trascendió que además del propio Mercadante, del actual presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Luciano Coutinho, y del exviceministro de Hacienda, Nelson Barbosa (quien se alejó hace un año por discrepancias con Mantega), la mandataria analiza como posible jefe de Hacienda el nombre del presidente ejecutivo del banco Bradesco, Luiz Trabuco, uno de los más importantes del país. De confirmarse esto, se trataría de una poderosa señal al sector financiero. Así lo anticipó la respetada columnista de Folha de S. Paulo Mónica Bergamo.

De hecho, que el mercado paulista haya recortado pérdidas en el cierre fue interpretado por los analistas como una reacción a la posibilidad del nombramiento de Trabuco.

En tanto, en un comunicado, el banquero dijo que el discurso del domingo a la noche, en el que Dilma celebró su triunfo, "fue un momento de pacificación y pleno entendimiento de las responsabilidades por venir".

Pero Mercadante fue más allá en sus mensajes tranqulizadores. Aseguró que el Gobierno tiene un compromiso con el crecimiento y que hará los "ajustes necesarios" el año que viene. Entre ellos, mencionó el de "observar rigurosamente la inflación y la mejora de las cuentas públicas". Eso sí, aclaró a Valor Económico, que eso se hará atendiendo a la necesidad de "continuar incluyendo socialmente".

Mercadante no se privó también de lanzar una advertencia. Con respecto a las críticas a la conducción económica, señaló que "la presidenta está muy atenta a esa agenda", aunque el "terrorismo económico" era mucho mayor en 2002, en vísperas de la elección de Luiz Inácio Lula da Silva. En aquella época, sostuvo, quien apostó a la fuga de divisas "perdió y ahora va a aperder de nuevo".

Mientras, los especialistas intentan anticiparse a las nuevas medidas. "El primer desafío de la presidenta ahora será anunciar qué hará con la política económica y las cuentas públicas. Tiene que intentar recuperar la confianza", señaló José Francisco Lima Gonçalves, economista jefe del banco de inversiones Fator.

Tras un crecimiento espectacular del 7,5% en 2010, la séptima economía mundial registró una magra expansión económica en el primer mandato de Rousseff, y este año podría no crecer. A esto se suma una elevada inflación del 6,75% en los últimos 12 meses, por encima del tope del 6,5% contenido en las metas del Banco Central.

Agencias EFE, AFP y Brasil24,


y Ámbito Financiero