6 de octubre 2010 - 00:00

Dilma se beneficia con crisis en ecologismo, árbitro del balotaje

Marina Silva, la lulista disidente que sorprendió el domingo al obtener casi 20 millones de votos, resistía ayer el intento de la dirigencia del partido que la albergó, el Verde, para declarar el apoyo a José Serra en el balotaje.
Marina Silva, la lulista disidente que sorprendió el domingo al obtener casi 20 millones de votos, resistía ayer el intento de la dirigencia del partido que la albergó, el Verde, para declarar el apoyo a José Serra en el balotaje.
Brasilia - No sólo los fracasos, a veces los éxitos pueden provocar situaciones de crisis. Es lo que le ocurre al Partido Verde y a su candidata Marina Silva, que sorprendieron el domingo al obtener el tercer lugar en la elección presidencial y cosechar unos 20 millones de votos. La cúpula de la agrupación dio ayer indicios de que prefiere volcar su apoyo al opositor José Serra, mientras que la postulante oscila entre la neutralidad y las negociaciones con Dilma Rousseff y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Marina se afilió al PV hace un año; antes de eso militó durante 30 años en el Partido de los Trabajadores y hasta fue ministra de Medio Ambiente de Lula da Silva, antes de retirarse enojada del Gobierno. Ella sostiene que el enorme caudal de votos obtenido el domingo excede al partido y que, por eso, se debe atender a la realidad de que muchos de los electores que la apoyaron son petistas acaso disconformes con los recientes escándalos que salpicaron al Gobierno pero que podrían optar por sufragar por

Dilma en el balotaje del domingo 31. El peligro de una ruptura entre el PV y su candidata era ayer concreto, algo que, objetivamente, beneficiaría al oficialismo, que con sólo captar una parte de los sufragios del ecologismo aseguraría su triunfo.

El problema de Marina Silva es que controla sólo 10 de los 60 votos de la mesa ejecutiva del PV, insuficientes para decidir liberar el voto y no alinearse con Serra.

El Presidente, que se reunió ayer con gobernadores y senadores aliados electos el domingo para pedirles un esfuerzo en apoyo a Rousseff, dio señales de que le gustaría reunirse con Marina Silva para hacerla volver al redil partidario.

«El Presidente y todo el mundo va a conversar con Marina», declaró Alexandre Padilha, ministro de Relaciones Institucionales, tras el encuentro. «Tanto los ministros del Gobierno como los gobernadores que fueron colegas de Marina vamos a tener conversaciones con ella», añadió Padilha, evidenciando la fuerte presión que se ejercerá sobre la ex candidata.

Tema central

La estrategia para convencer a Marina Silva de que se pronuncie a favor de Rous-seff fue un tema central de la cumbre realizada ayer en Brasilia, consignó el ministro Padilha.

«Entendemos que el electorado que el domingo votó a Marina tiene mucha más identidad con nuestra historia» que con la del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) de Serra, declaró el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, del Partido Socialista Brasileño, quien asistió a la cita con Lula.

«Debemos acercarnos (a Silva) con elegancia», opinó, por su parte, Michel Temer, candidato a vicepresidente de Dilma.

Rousseff obtuvo el domingo el 46,91% de los votos y se medirá en segunda vuelta con el socialdemócrata Serra, que sumó el 32,61%.

Según informó ayer el diario Folha de Sao Paulo en su edición de Internet, el presidente del PT, José Eduardo Dutra, aseguró que Silva ya aceptó reunirse con miembros de la campaña oficialista para discutir un posible apoyo para la segunda vuelta.

«Ella aceptó sentarse a conversar. Ahora vamos a esperar su timing...», dijo.

Marina Silva presentó su renuncia al Gobierno en mayo de 2008 luego de haber protagonizado desencuentros con la entonces jefa de gabinete Rousseff. Defensora a ultranza del medio ambiente y la preservación de la Amazonia, Marina Silva se había opuesto a la construcción de grandes represas hidroeléctricas en esa región, impulsada por su entonces jefa.

Pese a sus antiguas divergencias, Rousseff llamó el lunes a Marina Silva por teléfono para felicitarla por su tercer lugar y los 20 millones de votos, tras lo cual declaró que existen «afinidades» entre ambas.

Sin embargo, Serra apuesta al hecho de que el PV es un aliado del PSDB en varios estados y a que cuenta con el favor de la cúpula de ese partido. Buscando también hacer presión, se definió ayer como «un ambientalista convencido». «No soy un ambientalista de última hora, como no soy cristiano de última hora», indicó, intentando también desactivar la inciativa del PT para reconciliar a su candidata con las iglesias católica y evangélicas (ver aparte).

Mientras, sometida a fuerte presión, Marina Silva intenta tomar distancia.

«Marina tiene una personalidad muy fuerte y no se deja influir. Hará lo que esté en su corazón y en su mente», aseveró el concejal «verde» Alfredo Sirkis, quien coordinó la campaña de Silva.

«Ambos me llamaron para felicitarnos por la contribución que hemos dado al país, por las propuestas que presentamos y ambos, muy rápidamente, manifestaron el deseo de tener una oportunidad para conversar», reveló la propia candidata.

Ámbito Financiero y agencias DPA, ANSA, AFP y EFE

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