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Diputados aprobó freno a los superpoderes para manejar gasto
A la oposición le sobró número en el recinto para derogar los superpoderes. Hubo tiempo en la sesión para retos secretos de Elisa Carrió a Felipe Solá; festejos entre Ricardo Alfonsín y Alfonso Prat Gay. Todos mientras Agustín Rossi los vigilaba de lejos.
La oposición aprobó ayer, por 136 votos a favor y 90 en contra, una contrarreforma de la ley que Néstor Kirchner se hizo sancionar en 2006 para contar de forma permanente con los superpoderes. Se evitó así tener que negociarlos con el Congreso cada año durante el debate presupuestario, como hicieron todos los presidentes que lo precedieron.
Modificación
El proyecto sancionado modifica el artículo 37 de la Ley de Administración Financiera y de los Órganos de Control estableciendo que «quedarán reservadas al Congreso las decisiones que afecten el monto del endeudamiento previsto, así como los cambios que impliquen incrementar los gastos corrientes en detrimento de los gastos de capital o de las aplicaciones financieras y los que impliquen un cambio en la distribución de las finalidades y un incremento de las partidas referidas a los gastos y de inteligencia».
Es decir, que el jefe de Gabinete, a quien se concedieron los superpoderes, no podrá con su sola lapicera modificar el destino de partidas y menos aún utilizar para cubrir gasto corriente (como sueldo o insumos) fondos que el Congreso destinó a obras o inversión en el Presupuesto nacional.
Pero, además, el proyecto le ata las manos a Cristina de Kirchner para disponer por DNU de los excedentes de recaudación cada año: «Será facultad exclusiva del Congreso de la Nación la asignación del destino de los excedentes de recaudación no previstos en la estimación de recursos tenida en cuenta al momento de la sanción del Presupuesto anual de recursos y gastos de la Administración nacional».
Ése fue siempre el camino utilizado para lanzar a fin de cada año megadecretos (el pasado fue de $ 36.000 millones y en 2008, de $ 24.000 millones), por los que se reacomodaba el «presupuesto real» que maneja la Casa Rosada.
Acuerdo
En el recinto y tras un acuerdo de la UCR, la Coalición Cívica, el macrismo, el Peronismo Federal y el socialismo con los diputados de Fernando Pino Solanas y Claudio Lozano, de poco sirvió la defensa que quiso organizar el kirchnerista Agustín Rossi alegando que el proyecto oficial para modificar los superpoderes (sancionado ya en el Senado y desechado ayer por la oposición) en realidad establecía un límite del 5% del gasto total a la redistribución de fondos por parte del Gobierno.
El radical Oscar Aguad lo cruzó: «El 5% significan $ 13.000 millones, a los que hay que agregar la jurisdicción 91, que la ley excluye, que son $ 19.000 millones. Ya estamos en los $ 33.000 millones, a los que hay que sumar las aplicaciones financieras, dada la redacción del artículo 23 del proyecto. En definitiva, se autoriza la discrecionalidad en el uso de las partidas del 12%, del Presupuesto, esto es u$s 7.000 millones».
«El Gobierno ha hecho uso y abuso de esas facultades, en la discrecionalidad del reparto. Y cuenta, entre otros mecanismos o instrumentos, con los DNU de los excedentes de recaudación y la subestimación presupuestaria, las leyes de emergencia y las facultades delegadas», se sumó Margarita Stolbizer.
«Entre 2004 y 2009, el Poder Ejecutivo reasignó unos $ 145.000 millones, es decir, un Presupuesto anual completo o el 20% del total asignado por el Parlamento en ese período», agregó Adrián Pérez, de la Coalición Cívica.


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