23 de marzo 2016 - 00:17

Diputados apuran para el 17 de abril voto clave por "impeachment" de Dilma

• BUSCAN APROVECHAR EL MOMENTO DE DEBILIDAD DEL GOBIERNO.
• LA PRESIDENTA, MÁS DURA, DESCARTÓ QUE PUEDA RENUNCIAR.

Dilma Rousseff, rodeada por el abogado del Gobierno, José Eduardo Cardozo, y por el ministro de Justicia, Eugenio Aragão, ayer en Brasilia. La presidenta dará pelea contra su posible destitución.
Dilma Rousseff, rodeada por el abogado del Gobierno, José Eduardo Cardozo, y por el ministro de Justicia, Eugenio Aragão, ayer en Brasilia. La presidenta dará pelea contra su posible destitución.
Brasilia - El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, trabaja para acelerar los tiempos del juicio político contra Dilma Rousseff, al punto que ya baraja el domingo 17 de abril como posible fecha para su tratamiento en el pleno.

Es más, según informó ayer la prensa brasileña, Cunha, desde hace algunos meses un enemigo jurado del Gobierno y él mismo acusado de haber recibido coimas en el marco del "Petrolão", pretende que la votación se realice lo antes posible para aprovechar la actual debilidad del Gobierno. Asimismo, que sea un domingo para facilitar que los brasileños que piden la destitución de la mandataria salgan a las calles y les pongan presión a los diputados, que deberán votar nominalmente.

Esa votación, posterior a la definición de una comisión especial que debe decidir sobre la admisibilidad del "impeachment" por presunto maquillaje de las cuentas públicas, debería obtener dos tercios de los votos del pleno para que la acusación sea elevada al Senado. Una vez que eso, eventualmente, ocurra, la Cámara alta deberá realizar una primera votación para decidir por mayoría simple si acepta el caso. De darse eso, Dilma quedaría suspendida automáticamente por un plazo de 180 días.

En tanto, la presidenta endureció ayer su discurso, se mostró con juristas que rechazan su destitución y denunció como un intento de "golpe" el trámite iniciado por el Congreso.

"Si es necesario movilizar a la sociedad en una campaña por la legalidad, que quede claro que me sobran energías, disposición y respeto a la democracia para el enfrentamiento necesario a la conjura que amenaza la estabilidad institucional y democrática", dijo en un acto con juristas y activistas de movimientos sociales.

En uno de los discursos más duros que pronunció desde que está bajo amenaza de juicio político, Rousseff aseguró que está en marcha "una ruptura institucional que se forja en los sótanos" de la política y pretende "desconocer el legítimo mandato" que le dieron las urnas en octubre de 2014.

Aseguró que tiene "la conciencia tranquila de quien no cometió ningún acto ilícito" y negó en particular que haya incurrido en un "crimen de responsabilidad", de lo que la acusa la oposición sobre la base de las irregularidades supuestamente descubiertas en los balances que el Gobierno presentó en 2014 y 2015.

Según Rousseff, en la situación que vive Brasil "no caben las medias palabras, pues lo que está en curso es un golpe contra la democracia" y "no importa si el arma es un fusil, una venganza o las ganas de algunos por llegar más rápido al poder".

Así como en otras ocasiones, afirmó que "jamás" renunciará a su mandato y que "los golpistas no pasarán", lo que fue saludado por el auditorio al grito de "no habrá golpe", que sus partidarios ya convirtieron en un himno.

La reunión con los juristas y movimientos sociales marcó el inicio de una reacción del Gobierno, que decidió moverse en varios frentes y le encargó parte de la articulación política al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien está enfrascado en una batalla judicial para asumir como ministro de la Presidencia.

Agencias EFE y ANSA,


y Ámbito Financiero

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