Diputados: confite tributario con cambios; Senado dictamina con trío Bullrich-Cristina-Cobos

Edición Impresa

Tras las patinadas por el cálculo jubilatorio, el PJ que representa a gobernadores exigió mayores modificaciones de impuestos.

La Cámara de Diputados se disponía anoche, entre el cierre de esta edición -a las 23 horas- y la madrugada de hoy, a aprobar la reforma tributaria que envió el Ejecutivo: entre los varios cambios que sufrió en el trayecto parlamentario y el eterno gradualismo que pregona el Gobierno, el proyecto tendrá pocos efectos serios en el corto y mediano plazo. La iniciativa buscará hoy su dictamen en el Senado, en la comisión de Presupuesto que comandará Esteban Bullrich y que tendrá entre sus integrantes a Cristina de Kirchner y a Julio Cobos.

A grandes rasgos, el kilométrico proyecto intenta reducir la exorbitante presión fiscal que tiene la Argentina. Para ello, propone una rebaja de 0,3 puntos del PBI por año entre 2018 y 2022; y tal como indicó ayer el titular de la comisión de Presupuesto, Luciano Laspina (PRO), el Ejecutivo apuntó a cinco objetivos: incentivar la inversión; formalizar el mercado laboral; crecer en competitividad; potenciar la eficiencia; y la lucha contra la evasión.

El problema del Ejecutivo es que, ante el abultado déficit que heredó y que intenta frenar a los ponchazos (el acumulado Nación, provincias y municipios sigue en fuerte rojo), argumenta la imposibilidad de aplicar una reforma ambiciosa, según reconoció ayer Laspina, uno de los pocos legisladores del oficialismo que llevó adelante los debates de las últimas semanas sin necesidad de prepotencia o griterío.

La iniciativa -al menos, el dictamen firmado la semana pasada, que sufría anoche algunas modificaciones- plantea una disminución gradual de la alícuota del Impuesto a las Ganancias para utilidades no distribuidas de las empresas (del 35% actual al 25%); computar el pago del impuesto al cheque a cuenta de Ganancias; la devolución anticipada de los saldos a favor del IVA por las inversiones que hagan las compañías; y la implementación del mínimo no imponible para contribuciones patronales.

Sobre el último punto, la escala comienza el año próximo con $2.400 pesos y continuará en 2019 con $4.800. Para 2020 será de $7.200 y en 2021 de $9.600, con el fin de llegar a $12.000 en 2022. Todo esto, ajustado a la inflación que marque el INDEC. Parte de la oposición, sin embargo, aseguró que con esta medida no se favorecerá la creación de empleo.

La renta financiera comenzará a ser gravada: activos denominados en moneda extranjera o indexados a la inflación sufrirán quita del 15% .Por otra parte, se ratificará la exención de Ganancias para inversores no residentes, salvo en el caso de Lebac.

Tras semanas de presiones varias, y ya en el campo de economías regionales, se fijó una rebaja del IVA para pollos, cerdos y conejos para igualar a estos productos con la carne vacuna, que será del 10,5%. Quedó pendiente el sector de producción de huevos.

Mejor paradas quedaron la industria del vino y del azúcar, tras la marcha atrás del Gobierno en aumentos de impuestos a vinos y espumantes, así como también de las bebidas azucaradas. Para el último caso, el Ejecutivo cedió ante el gobernador tucumano, Juan Manzur, quien luego aportó diputados para aprobar el cálculo jubilatorio.

El dictamen de mayoría contiene un aumento de impuestos internos a las cervezas -sin discriminación entre empresas extranjeras y las artesanales- y elimina las exenciones a cooperativas y mutuales, puntos fuertemente criticados anoche y sujetos a cambios, tras pedidos varios del PJ. También habrá nuevos parámetros fiscales para cigarrillos: la alícuota de internos baja del 75% al 73% y el mínimo de suma fija por atado se elevará de $22 a $25.

Dejá tu comentario