Diputados: recinto y política, degradados en histérica votación de cálculo jubilatorio

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El kirchnerismo dilató varias horas el inicio del debate con el fin de hacer caer la sesión. Insólitos choques e incluso acusaciones de “prostitución”.

Durante varias horas, el recinto de la Cámara de Diputados se convirtió ayer en el escenario de lujo en el que la política dio un paso más hacia su ya avanzada degradación, en medio de un debate para modificar la fórmula de actualización jubilatoria. Al cierre de esta edición -a las 22-, Cambiemos mantenía confianza en cuanto a voluntades para acompañar la sanción de la ley en la madrugada de hoy, tras lograr el quórum necesario para iniciar la sesión.

El convite en el recinto tuvo una previa que, tal como anticipó Ámbito Financiero anteayer, se pareció más a un acto de preceptoría que a una negociación. Con el objetivo de cerrar filas con gobernadores "friendly" para conseguir el quórum -129 legisladores-, el Gobierno armó una conferencia en el Senado que luego se frustró: sólo quedó una foto entre una docena de mandatarios provinciales y funcionarios nacionales (ver página 7).

La finalidad de la reunión fue "refrendar" el nuevo "acuerdo" del viernes pasado, que a su vez blindó el pacto firmado en noviembre entre Nación y 23 provincias. Es decir que las firmas de gobernadores y del Ejecutivo de semanas atrás valió poco a la hora de sellar los compromisos con votos. Curioso ver a mandatarios del oficialismo, muchos del PJ y algunos opositores "friendly" seguir el mismo sendero: compartir ganancias y resguardarse al momento de las pérdidas.

El Ejecutivo influyó en esos movimientos tras una pésima política de comunicación y de estrategia para con esta iniciativa. Desde hace dos años, y en muy pocos casos con relativo éxito, se promete "achicar" un Estado fofo desde hace décadas, situación potenciada por el kirchnerismo poscrisis. Ahora, y tras un exacerbante gradualismo, el Estado ajustará en uno de los últimos lugares en los que hay que hurguetear, más allá de la inviabilidad del sistema previsional no sólo en la actualidad, sino también con la fórmula que se votaba esta madrugada.

Mientras sectores políticos bien identificados -pese al festín de capuchas- incentivaron un tsunami de pedradas en los alrededores del Congreso, efectivos de seguridad reprimieron como en cualquier país civilizado aunque sumaron en su saldo, como es habitual desde hace años, a trabajadores de prensa. Por caso, dos respetables fotógrafos de este diario fueron heridos mientras realizaban su trabajo.

En el recinto, y tras obtener el quórum necesario y la jura de diputados que debía realizar el pleno, el kirchnerismo activó maratónicas cuestiones de privilegio -que el reglamento permite, aunque desde hace tiempo ya se piden por cualquier cosa y quedaron desvirtuadas- con el único fin de noquear la sesión y evitar una derrota en la votación de la polémica ley.

La reunión en el recinto casi se desmadra cuando el presidente de Diputados y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, habilitó -de manera correcta- la votación de una moción para pasar a cuarto intermedio, que debió ser de cinco minutos pero se estiró casi por media hora, lo cual generó tensión en el oficialismo. Al menos el legislador de Cambiemos no sucumbió ante las prepoteadas del camporismo como la semana pasada, aunque insinuó que los disturbios se solucionarían en media hora, algo que no ocurrió. La orden del Ejecutivo era continuar la sesión y no repetir el grave error del jueves pasado.

Desde el Frente Renovador, Graciela Camaño dejó en claro que "el problema que tenemos en la calle no es el kirchnerismo corrupto, no es la oposición piquetera, como dijo este señor que está a tiro de moción de censura", en referencia al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y agregó: "Los buenos no le roban a los jubilados, a los pensionados, y no pueden ser tan hipócritas que hasta nos olvidamos de los discursos que hicimos en el pasado".

Las cuestiones de privilegio duraron más de cuatro horas. Una de ellas fue la de la legisladora del Frente para la Victoria, Emilia Soria (Río Negro): cuestionó a los gobernadores que firmaron el acuerdo con el Gobierno, dijo que le daba "vergüenza que algunos se digan peronistas" y que, en realidad, "son prostitutas de -Mauricio- Macri".

El mandatario rionegrino, Alberto Weretilneck, no sólo fue uno de los firmantes del pacto entre Nación y provincia sino que además fue en 2011 el compañero de fórmula del exgobernador Carlos Soria, padre de la diputada, hoy fuerte opositora en ese distrito. Su hermano, el intendente de Roca Martín Soria, pica en punta para disputar el poder en 2019.

Con el fin de las cuestiones de privilegio se dio inicio a la discusión, poco después de las 19. A la larga lista de oradores se le sumaba la tensión que generaba en el oficialismo mantener las voluntades para sancionar la ley.

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