El ultrakirchnerista Carlos Kunkel disfrutó ayer de este diario.
El núcleo duro del peronismo fue la clave para que el oficialista Frente para la Victoria aprobara en general esta madrugada, tras más de 10 horas de debate, el megaplán enviado por Cristina de Kirchner al Congreso para intentar enfrentar los efectos de la crisis internacional. Tras obtener 131votos a favor, 75 en contra y 9 abstenciones, ahora el proyecto pasará al Senado donde, de ser aprobado, se convertirá en ley. Moratoria impositiva, incentivos laborales y repatriación de capitales fueron los puntos centrales de la iniciativa que votaron pasadas la 1:00 de hoy los diputados de extracción PJ con el apoyo imprescindible de un puñado de legisladores provinciales, como el neoperonista Movimiento Popular Neuquino, el Partido Renovador de Salta, el SI de Tierra del Fuego, la guardiana peronista Paola Spatola y el Frente Cívico de Santiago del Estero. Nacido como un colectivo político transversal, que amagó con ampliarse a una concertación plural, el Frente para la Victoria se atrincheró en su mayoría peronista de 119 diputados, insuficiente, sin embargo, para alcanzar el quórum de 129 y empezar a sesionar. Por eso, cuando pasadas las 14:00 la oposición se retiró del recinto para hacer caer la sesión y boicotear así el tratamiento del proyecto de ley más importante del año para la Casa Rosada, el kirchnerismo apeló a la ayuda de gobernadores, como el radical K santiagueño Gerardo Zamora, el peronista neuquino Jorge Sapag y la fueguina del ARI dócil, Fabiana Ríos, quienes ordenaron a sus diputados ocupar sus bancas para dar inicio al debate tan ansiado por el oficialismo. Hasta ese momento, había 128 diputados presentes en el recinto. Faltaba todavía una voluntad para saltear la maniobra de radicales, macristas, socialistas y Coalición Cívica de dejar a Cristina de Kirchner sin megaplán para las fiestas. Fue entonces cuando Eduardo Lorenzo Borocotó se vistió de héroe K y, recordando la pirueta política que lo eyectó en 2005 de la boleta electoral del PRO para formar un monobloque aliado al kirchnerismo, se sentó en su banca a las 14.45 para habilitar el tratamiento del proyecto de ley tan ansiado por el Gobierno nacional. «Se podrá decir que están equivocados -en el Gobierno-, pero no que no presentaron planes», fue el descargo del médico-legislador.
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Llamados de Kirchner
Con la presidente Kirchner en el aire, en vuelo desde Moscú, Néstor Kirchner comandó desde Olivos una frenética jornada de llamados telefónicos al presidente de la Cámara baja, Eduardo Fellner, y al jefe de bancada, Agustín Rossi. Según confesaron diputados del oficialismo, el jefe del PJ, ya sin el apoyo de ex socios como el SI de Eduardo Macaluse -ex aristas-, Victoria Donda, de Libres del Sur, Vilma Ibarra, los peronistas díscolos de Felipe Solá y Graciela Camaño o el aeronáutico Ariel Basteiro, se recostó sobre su tropa peronista para supervisar la votación en el recinto. Borocotó, los radicales santiagueños, los neuquinos y los fueguinos decoraron la estrategia del peronismo puro para garantizar la aprobación del proyecto que consta de tres capítulos: Regularización de Tributos y Recursos de la Seguridad Social, Régimen Especial de Regularización del Empleo No Registrado con Prioridad en Pymes y Repatriación de Capitales. El debate había arrancado tras una sesión especial por el 25° aniversario de la democracia. Fueron momentos tensos hasta que el oficialismo logró conseguir quórum, una tarea que llevó más de 45 minutos. Con 129 diputados presentes, el kirchnerista tucumano Gerónimo Vargas Aignasse hundió a la Cámara en una discusión reglamentaria al pedir el cierre de la lista de oradores cuando todavía la oposición no había llegado a ocupar sus bancas. A los gritos, Adrián Pérez, de la Coalición Cívica; Oscar Aguad, de la UCR, y Federico Pinedo, de PRO, denunciaban supuestos intentos de censurar a la oposición y el kirchnerismo debió rever su medida y reabrir la lista de oradores. El titular de la Comisión de Presupuesto, Gustavo Marconato, fue el encargado de defender la iniciativa por considerar «oportuno intentar fortalecer la economía real y la expansión de la economía formal» ante una «gran desaceleración» que se registra en el mundo, a partir de la crisis financiera internacional. «Sólo la cancelación total de la deuda producirá la extinción de la acción penal», afirmó el diputado oficialista sobre la reforma tributaria.En cuanto a la exteriorización de la tenencia de capitales, el kirchnerista de Santa Fe dijo que el proyecto oficial hizo eje en que la «inversión productiva sea un pilar distintivo en el proceso de desarrollo con inclusión social» porque los fondos «constituyen una fuente importante de recursos adicionales a la economía».
Destino
La propuesta oficial, según resaltó Marconato, «asegura un destino apropiado de los fondos, acorde con el desarrollo económico», en tanto, quienes «exterioricen sus activos no estarán obligados a informar la fecha de adquisición de éstos, ni dar explicaciones del origen de los fondos ante la AFIP». El moyanista Héctor Recalde aseguró que el proyecto «aporta a una sociedad más justa, igualitaria y con equidad social», y aseguró que la idea del oficialismo es «diferenciar y proteger a las pequeñas empresas» y promover la «inclusión social» a partir del blanqueo de los empleados en negro. Desde la oposición, en tanto, todas las críticas estuvieron dirigidas a remarcar que el proyecto tiene como fin central la «recaudación» de dinero para pagar deuda pública, y sólo era rescatado el punto en el que se postula la formalización del empleo en negro. Desde la Coalición Cívica, Elsa Quiroz rechazó el proyecto y criticó a los dos diputados del ARI que ayudaron al oficialismo a lograr quórum. «El ARI tiene claridad en sus posiciones. (Leonardo) Gorbacz y (Nélida) Belous no son el ARI. Como diputados tienen derecho a asumir cualquier posición y, por supuesto, hacerse cargo de ella, pero no vamos a permitir que lo hagan en nuestro nombre», disparó la diputada de Elisa Carrió.Desde la UCR, Aguad advirtió que «el blanqueo es una puerta abierta al ingreso integral del narcotráfico en la Argentina. No digo que el Gobierno lo propicie o sea su cómplice, sino simplemente digo que esta ley permite lavar dinero proveniente del tráfico de droga».
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