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Disco, otra marca histórica en vías de desaparecer
Como es tradicional en esta firma, cuyo accionista principal es el hermético empresario germano-chileno Horst Paulmann, la empresa se negó a comentar la noticia.
La decisión de «matar» a Disco por parte del management de Cencosud -el holding propietario de las dos cadenas, además de los Easy Home Centers- tendría como fundamento la necesidad de achicar costos, al unificar bajo una sola bandera toda la publicidad, promociones y hasta las bolsitas en que se empaquetan las compras.
Esta «muerte» es en realidad el final de una larga agonía que comenzó cuando la firma germano-chilena se quedó con Disco; por entonces tenía 238 locales; ahora apenas 120. La diferencia son bocas de venta que cambiaron de nombre por Jumbo o Vea (su cadena «barata»), y el cierre de otras que se superponían con las ya existentes.
De confirmarse la especie, los consumidores argentinos deberán resignarse a ver desaparecer una cadena en la que muchos de ellos vienen haciendo las compras desde sus primeros años. Parecería que para Paulmann la marca Disco no tiene valor económico; mucho menos lo tendrá sentimental.
Las sucursales más chicas se reconvertirán en «Jumbo Express» (todavía no se dio a conocer cuál será el nombre definitivo de esta subcadena) y las más grandes serán Jumbo. Las grandes cadenas están echando mano a «tiendas de proximidad» porque las regulaciones impiden la construcción de «grandes superficies» (supermercados grandes e hipermercados), tanto en Capital como en el Gran Buenos Aires.
Los clientes de las sucursales Disco están siendo informados por el personal que quienes no hayan cambiado su tarjeta «Disco Plus» por «Jumbo Pass», deberán hacerlo antes del 1 de septiembre; quienes ya hicieron el trámite recibieron un plástico que simplemente dice «Cencosud».
Fundadores
La historia de Disco tiene más de 50 años; la cadena había sido fundada por un grupo de familias vinculadas al comercio minorista, y debió competir con otra marca de supermercados, Minimax, de capitales estadounidenses. En la década del 80, a los fundadores se les sumó la familia uruguaya Peirano, propietaria también del Banco Velox.
Cuando esta entidad financiera entró en problemas a principios de la década pasada, por un desfalco cometido en su sucursal oriental, Disco fue vendida a la holandesa Royal Ahold. Como si hubiera estado perseguida por alguna maldición, la cadena debió sufrir otro escándalo financiero cuando la filial estadounidense de Royal Ahold debió admitir que había «inflado» sus utilidades durante varios años, y sus negocios en ese país se evaporaron en medio de juicios, ejecutivos presos, etc.
La casa matriz decidió entonces desprenderse de buena parte de sus activos en el exterior, uno de ellos, su cadena argentina. Hubo una puja, en la que intervinieron la francesa Casino (dueña en Uruguay de los supermercados Devoto y Disco, y en la Argentina de la cadena Libertad) y el empresario y ahora diputado Francisco de Narváez; este último habría realizado una oferta superior a la de los chilenos pero los holandeses -por razones que nunca se explicaron del todo- eligieron cerrar con los chilenos, que además se asociaron con tres fondos estadounidenses para financiar la compra.
En marzo del año pasado esos fondos, Pine Bridge, Capital International y la Corporación Financiera Internacional decidieron salir del negocio y le vendieron su 38% de Jumbo Retail (que engloba también a Disco y a Vea) al banco suizo UBS.
En realidad, se trata de una especie de préstamo: la entidad financiera le cedió a Paulmann el derecho a comprar ese 38% («call») hasta marzo del año próximo. Paulmann, que en marzo del año pasado no pasaba por su mejor momento en lo que hace a disponibilidad de fondos, tiene hasta el año que viene para reunir los u$s 442 millones que pagó el UBS; de lo contrario, podría verse obligado a sentarse a la misma mesa con un socio no deseado.


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