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Disputa por islas pone en guardia a Japón y China
El jefe del Pentágono, Leon Panetta, llegó ayer a China y fue recibido con flores por el general Ma Xiao tian. Chinos marchan frente a la Embajada de Tokio en Pekín. Portan banderas nacionales y consignas contra «el perro Japón».
Un comentario del diario del Partido Comunista Chino advirtió que importantes áreas económicas, como la producción, las finanzas y el comercio de «materiales estratégicos importantes», podrían ser el objeto de esas sanciones. Según el texto, una «guerra comercial» afectaría a ambos países, pero China está dispuesto a aceptar las consecuencias, que serían mayores para Japón (según el diario). El año pasado, el intercambio comercial entre ambos países ascendía a los 345.000 millones de dólares.
De acuerdo con el comunicado emitido en la ciudad de Changsha, en el centro del país, la Policía «castigará con firmeza a los alborotadores de acuerdo con la ley». Además, las autoridades llaman a denunciar cualquier tipo de crímenes cometidos durante las protestas antijaponesas.
«Ciudadanos, la Policía de Changsha comprende profundamente su pasión patriótica», apunta el comunicado. «Sin embargo, les llamamos a expresar racionalmente su voluntad y exigencias patrióticas de acuerdo con la ley, para mantener juntos la seguridad y el orden social», agrega.
En la ciudad de Guangzhou, en el sur del país, la Policía arrestó a 11 personas sospechosas de haber destrozado un vehículo de fabricación japonesa, así como vidrieras de tiendas y carteles durante las manifestaciones del domingo.
«Es extremadamente inapropiado dañar propiedades pertenecientes a nuestros propios compatriotas o dar rienda suelta a su ira con los japoneses que viven en China», agregó.
En Pekín, numerosos restoranes japoneses habían optado por cerrar sus puertas y colgar banderas chinas y carteles en los que se leía, en mandarín, «las Diaoyu son de China».
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La disputa por el archipiélago, que los chinos llaman Diaoyu y los japoneses conocen como Senkaku, se avivó hace una semana, cuando Tokio anunció la compra de tres de los islotes disputados y Pekín reaccionó con el envío de dos barcos patrulla en torno a sus aguas, desatando numerosas manifestaciones antiniponas en el país.
El archipiélago de la discordia se encuentra situado a 250 kilómetros de la costa de China continental y a 200 al oeste de la isla japonesa de Okinawa, y se estima que sus aguas -motivo de disputa entre chinos, japoneses y taiwaneses durante décadas- podrían contar con grandes recursos marinos y energéticos.
En ese marco, China pidió al secretario de Defensa de EE.UU., Leon Panetta, que ayer llegó a Pekín procedente de Tokio, que se mantenga «neutral». Aunque Panetta ha defendido que su país no incide en la disputa, los medios oficiales chinos lo acusan de hacer un doble juego.
Así, señalan que, si bien Washington se ofrece ante Pekín como «neutral», ante Tokio asegura que su pacto bilateral de seguridad también incluye el territorio de las Senkaku, lo que en la práctica supone que tendría que defender a Japón en caso de conflicto militar.
Los acontecimientos convirtieron a las Diaoyu/Senkaku en el tema protagonista de la gira asiática de Panetta, a pesar de que ésta estuviese planificada desde agosto, antes de que se avivasen las tensiones.
Agencias DPA, AFP, y Ámbito Financiero

