La decisión fue anunciada ayer por el presidente de la principal alianza política opositora -la Coalición Nacional Siria (CNFROS)-, Hadi Bahra, que optó por disolver el Consejo Militar Supremo del ELS para "incluir a todas las facciones militares y formaciones revolucionarias que operan en suelo sirio".
En un comunicado, Bahra explicó que "la revolución siria está pasando por una etapa en la que necesita unificar sus filas y reorganizar sus instituciones, además de corregir errores para aumentar la eficiencia y las capacidades de sus fuerzas".
Todo ello con el fin de "servir a la revolución y lograr las aspiraciones del pueblo sirio en la lucha contra (el presidente sirio) Bashar al Asad y los terroristas del Estado Islámico", indicó el líder de la coalición.
En declaraciones telefónicas, uno de los dirigentes de la CNFROS, Monzer Akbik, subrayó que la actual crisis en el seno del ELS se desencadenó después de la renuncia reciente de varios miembros de su cúpula que pedían una reestructuración.
"Había otros miembros que se resistían a efectuar cambios, así que hubo varios que al final decidieron marcharse", indicó Akbik.
Sin embargo, esos dirigentes del ELS que abandonaron la cúpula representaban a algunas de las facciones más importantes, como el Frente de los Revolucionarios Sirios y el Movimiento Hazem, a las que los rebeldes moderados no podían renunciar.
"Por este motivo, Bahra resolvió destituir el Consejo Supremo actual y ha dado de plazo un mes para formar uno nuevo", señaló Akbik.
La desaparición del liderazgo actual del ELS, que estaba encabezado por el general Abdelilá al Bashir, puede tener repercusiones en la ofensiva que planea EE.UU. para golpear al grupo yihadista Estado Islámico en Siria.
Y es que el Gobierno de Barack Obama había anunciado su intención de suministrar armas y entrenar a los insurgentes sirios moderados para luchar contra los extremistas sunitas del Estado Islámico, que en junio declararon un califato en el territorio sirio e iraquí.
La idea apunta a usar esas fuerzas como aliadas en el terreno en una futura campaña de bombardeos aéreos, lo que permitiría coordinar esos esfuerzos con el Gobierno de Al Asad, algo que la Casa Blanca no parece dispuesta a asumir. Esta idea genera escepticismo en numerosos especialistas, que señalan que la oposición al régimen está debilitada en el plano militar, aprisionada entre el EI y las fuerzas oficiales, algo a lo que suman sus propias divisiones internas.
Sin embargo, el general del ELS Ahmed Rahal descarta que la desaparición del Consejo Militar Supremo vaya a tener consecuencias en la estrategia estadounidense en Siria.
"No creo que haya relación entre la disolución de la cúpula del ELS y la formación de una coalición" internacional contra el Estado Islámico, afirmó Rahal en declaraciones a EFE por internet.
Los problemas en la cúpula del ELS no son nuevos, ya que se remontan a principios de este año, cuando la CNFROS despidió en febrero al anterior comandante en jefe del ELS, el general Selim Idris, por la ausencia de avances.
Idris, que llevaba en el puesto desde septiembre de 2011, fue sustituido por el general Al Bashir, hasta ese momento responsable del ELS en la provincia de Quneitra, en los Altos del Golán.
Tras el nombramiento de Al Bashir, se acometió un intento de reestructurar esta fuerza que nunca llegó a culminarse.
En mayo pasado, el primer ministro del Gobierno interino opositor, Ahmed Toma, decidió disolver de nuevo el Consejo Militar Supremo del ELS, pero esa decisión fue anulada porque la adoptó sin consultar a los líderes de la CNFROS.
| Agencias EFE y DPA |

