Rey indiscutible del Melbourne Park, Novak Djokovic superó al griego Stefanos Tsitsipas para ganar su décimo Abierto de Australia, igualar los 22 Grand Slams de Rafael Nadal y recuperar el número uno de la ATP.
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Djokovic, Rey de Australia
Triple recompensa para el astro serbio que, hace poco más de un año, fue deportado de Australia por no estar vacunado contra el covid-19 y vio cómo su rival español se llevaba su torneo predilecto y conseguía el récord de grandes del tenis masculino, ampliado luego en Roland Garros.
Campeón en Wimbledon y ausente en el Abierto de Estados Unidos también por no estar vacunado, ‘Nole’ acudía a Melbourne como gran favorito, pero su camino no fue fácil: una lesión en la pierna izquierda en los días previos casi lo aparta del torneo y esa dolencia la arrastró toda la primera semana.
Recuperado del dolor y con un tenis sublime en octavos y cuartos de final, llegó a la final en donde se impuso ante el griego por 6-3, 7-6 (7/4), 7-6 (7/5).
El griego (24), once años menor que el serbio, estuvo lejos de cobrarse revancha en la segunda definición de torneos grandes entre ambos luego de la animada en Roland Garros 2021.
Djokovic lo dominó desde el principio, decidido a aprovechar todas sus opciones como lo demostró ante la primera chance de quiebre que encaminó en primer set del encuentro.
En el segundo, Tsitsipas mantuvo su servicio y dispuso una posibilidad de break para igualar el partido pero la templanza del serbio lo impidió y desató los demonios internos del helénico, quien duplicó en errores no forzados a su rival. Con la diferencia 2-0 en sets, todo pareció encaminado para “Nole”, que recuperó de inmediato el quiebre del griego en la apertura del segmento final para llegar al tie break con tres oportunidades de definición.
Tras asegurar la victoria, Djokovic tuvo una fría reacción: miró hacia las gradas, llevó un dedo índice a la sien y apoyó una palma sobre su corazón. También se besó y tocó el suelo australiano que le tiene como rey absoluto con 10 coronas.
Inmediatamente trepó la pared de una tribuna y llegó hasta el sector donde estaba el staff y su familia antes quienes se desplomó de la emoción. Por su cabeza seguramente haya pasado el mal recuerdo de 2022, la lesión que puso en duda este año su participación y el último episodio de su padre, ausente ayer tras su presencia en una marcha de apoyo a Rusia por el conflicto bélico con Ucrania.
El serbio continuó a puro llanto en su box antes de la ceremonia de premiación en la que recibió una soberbia demostración de su popularidad en Australia.
La “décima” le permitió estirar su ventaja como máximo campeón de la Era Abierta por delante de Roy Emerson y Roger Federer, quienes suman 6 trofeos.
Emocionado, Nole dejó un mensaje para los jóvenes tenistas: “Sueñen en grande, todo es posible y no dejen que nadie les arrebate sus sueños”.


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