30 de marzo 2009 - 00:00

Dólar a $ 3,73: ahorristas igual seguirían comprando

El viernes, la demanda de dólares alcanzó su momento cumbre y, aparentemente, se prolongará esta semana. En algunos bancos, que pidieron al Central que los reaprovisionara de billetes, impusieron límites a la venta de dólares. En algunas sucursales no entregaban más de u$s 500 por persona. Los clientes orientaban una parte de sus saldos de cuenta corriente a refugiarse en la moneda, que subió cinco centavos en la semana. Los que pagan sus alquileres en dólares o cualquier servicio adelantan las compras de divisas para no pagarlas más caras en el futuro.
En estas circunstancias, había bancos que pedían por la divisa, que se vendía a $ 3,73 en las casas de cambio, hasta $ 3,76. Cuanto más alejada la sucursal del centro, más caro el precio. En las provincias sucede lo mismo, a pesar de que el Banco Central envía billetes a los tesoros regionales al mismo precio que en Buenos Aires.
Estas circunstancias acrecentaron la clientela en el «blue», el mercado marginal donde los arbolitos tientan a los clientes en la calle y los llevan a las «cuevas» instaladas en oficinas dentro de galerías comerciales o edificios. El que buscaba ese dólar, sin límite de cantidad, donde no hay que presentar documentos ni llenar declaraciones juradas, debía pagar $ 3,82. Los que querían enviar divisas al exterior, a través del mecanismo de «contado con liquidación» utilizando bonos argentinos en dólares, pagaban hasta $ 3,90.
Problemas
La sensación de que el dólar es refugio no sólo era de los ahorristas, sino que se extendió a los grandes inversores. El atraso en los pagos a los proveedores y contratistas del Estado muestra a un Gobierno que, consumido el dinero de las AFJP, tiene problemas para hacer frente a los vencimientos de sus obligaciones.
Se especula que emitirá un bono para pagar a contratistas y proveedores porque le resultará difícil conseguir crédito en el mercado local, donde los títulos públicos tienen precios de default. Además, se cree que la ausencia de liquidaciones de los exportadores se prolongará como mínimo hasta después de las elecciones. Si el Gobierno pierde la mayoría en el Parlamento, esa abstinencia seguirá hasta después de octubre, porque los productores de granos esperarán una ley que les alivie las retenciones. Algo de esto puede cambiar, si los precios de los granos mejoraran considerablemente en el exterior.
Adelantar las elecciones en el medio de la disputa con el campo no hizo más que acelerar los contratiempos financieros que aguardaban al Gobierno en octubre. Por caso, los bonos en dólares tuvieron fuertes bajas porque el pago del cupón del Boden 2012, que es en agosto, pasó a ser una mala noticia. Antes del adelantamiento de las elecciones, el bono fue la mejor inversión de febrero, ahora dudan de que se pueda pagar si al Gobierno no obtiene un buen resultado en los comicios. El bono rinde un 65% en dólares y lo que tiene para cobrar de capital y renta en agosto equivale a más de la mitad de su precio. Un absurdo que surge cuando hay desconfianza.
Adelantamiento de las elecciones y conflicto con el campo consiguieron que la gente busque al dólar como única alternativa de cobertura. No mira al oro, al euro ni al plazo fijo, sólo al dólar.
Tasas
Los bancos están subiendo su tasa para retener a los depositantes. El primero en retirar fondos de los bancos fue el Gobierno para hacer frente a sus gastos. Los plazos fijos oficiales cayeron un 10% en lo que va del mes. Nadie duda que en la semana se acentuarán los controles sobre los grandes compradores, pero la demanda del público seguirá en ascenso.
El viernes el Central vendió cerca de u$s 100 millones para evitar un alza mayor, aunque el público esté desconectado del precio. Ellos van a seguir comprando dólares, cueste lo que cueste, porque no ven que la economía pueda mejorar a pesar de que los mercados del mundo están reaccionando. Cada ahorrista que compra dólares es un consumidor menos.

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