Lula llegó ayer al aeropuerto Incheon de Seúl. «Si los países ricos quieren apostar sólo a las exportaciones para salir de la crisis, el mundo va a la quiebra», declaró.
Brasilia - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó ayer en Corea del Sur que la economía mundial puede quebrar si Estados Unidos y Europa apuestan a incrementar sus exportaciones sin reactivar sus mercados internos y propuso que el dólar deje de ser la moneda de referencia global.
Lula, que participa de su último encuentro del G-20 ya que el 31 de diciembre concluirá su mandato, concentró sus cuestionamientos en Estados Unidos y la Unión Europea, aunque también mencionó los efectos perniciosos de la subvalorización del yuan chino.
Por su parte, Dilma Rousseff -la presidenta electa de Brasil que acompañó a Lula- advirtió que Estados Unidos está siguiendo una política de dólar débil que podría hacer que los países adopten formas de proteccionismo oculto para mitigar sus efectos. «No es proteccionismo camuflado, pero ocasiona proteccionismo camuflado», sintetizó.
A continuación, las principales declaraciones de Lula de ayer:
Tenemos que encontrar un punto de equilibrio para que el presidente Barack Obama se sienta cómodo y el presidente Lula se sienta cómodo. El dólar no puede seguir siendo la moneda de referencia, tiene que haber la posibilidad de otras referencias. Países con altas reservas como Brasil o China somos dependientes de que un país devalúe su moneda.
Estados Unidos tiene una contradicción entre la necesidad de que su pueblo consuma más para ayudar al mundo al comercio mundial y la visión del Gobierno de que el pueblo norteamericano no va a volver a consumir como antes.
En Europa también hay contradicciones, muchos paí- ses no están consumiendo, no están incentivando el consumo, en consecuencia todo el mundo quiere ganar exportando.
Si no se llega a un consenso para cambiar el actual rumbo de la economía global, volveremos a la vieja política del proteccionismo que nunca ayudó a ningún país. Nosotros hicimos nuestros deberes. Los países emergentes no soportan asumir la responsabilidad de garantizar el consumo y la producción al mismo tiempo.
Estamos en una economía en la que unos dependen de otros y hay que tomar decisiones que tomen en cuenta los reflejos sobre los otros países. El G-20 no es para que cada uno se salve, no se trata de que cada uno actúe para sí y Dios para todos, se trata de que todos actúen por todos y Dios por todos.
Agencia ANSA
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