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Dos amigos que llevan multitudes
Caetano Veloso y GIlberto GIi en el Luna Park: sin banda de músicos, sin escenografías, sin efectos, sin arreglos: sólo su presencia y la seducción única de su música.
Son dos viejos amigos. Dos viejos camaradas de exilio londinense cuando apretaba la dictadura en los 60. Son los principales socios fundadores de un movimiento que luego se llamó el "Tropicalismo", y que quedó en la historia de la música latinoamericana. Son dos de los más grandes cantautores que ha dado la música del Brasil moderno, y aún muestran una jovialidad envidiable. Son dos talentos, distintos, a ratos muy distintos, pero en muchos otros convergentes.
Nunca el público argentino había tenido la oportunidad de escucharlos juntos, solos, compartiendo el cartel, cantando sin artilugios, divirtiéndose como adolescentes alrededor de un fogón; con la salvedad de que lo hicieron por dos noches frente a sendos Luna Park repletos. Caetano Veloso y Gilberto Gil llenaron el enorme escenario, y para eso no necesitaron de una banda de músicos que los respaldara, ni de una escenografía demasiado elaborada (apenas algunas banderas colgando o pintadas sobre un fondo), ni de arreglos trabajados. Como en cada punto de la gira -antes de Buenos Aires habían estado en Rosario y Córdoba-, subieron y se plantaron con sencillez de artistas consagrados, se ubicaron uno al lado del otro, se calzaron sus guitarras y empezaron a cantar. Y la magia se produjo.
Por las dos horas de un recital que siempre pareció una guitarreada entre amigos, circularon canciones propias de ambos y también ajenas. Hubo temas antiguos "É de manhã, por caso, "la primera que escribí, creo que el 63, y la estrenó mi hermana María Bethânia al año siguiente", dice Caetano en un castellano de acento porteño- y estrenos, "As camelias" -"esta es la más nueva, la hicimos hace 15 días", contrarresta-. Con pronunciación impecable, hubo alguna pieza en castellano -"Tonada de luna llena"-, en inglés -"Nine out of ten"- o en italiano -"Come prima"-. Y se repartieron el tiempo, cantando mucho a dúo, pero también solos, acompañándose con las guitarras o mirándose con admiración recíproca.
Como Gil y Veloso tienen públicos que no siempre son los mismos, seguramente estarán los que se quedaron con las ganas de escuchar algunos temas. De lo que no podrán quejarse es de lo mucho bueno que sucedió. Fueron destacables, por ejemplo, los dúos para "Coração Vagabundo", "Eu vim da Bahía" y "São João, Xangô Menino", o el momento solista de Gil para el bolero "Tres palabras", "Drão" y "Não tenho medo da morte", o el de Caetano con "Sampa", "Terra", "Tonada de luna llena" -de antología- u "Odeio".


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