Sydney y Pekín - La Policía detuvo ayer a dos personas sospechadas de haber provocado uno de los incendios en Australia, mientras que en Pekín detuvieron a un alto responsable de la televisión central (CCTV) y otras once personas tras un incendio en la futura sede de CCTV provocado por unos fuegos artificiales.
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El caso de Australia, que provocó la muerte de 181 personas y que fue bautizado «Phoenix» (Fénix), parte del planteamiento de que los incendios tuvieron seis orígenes distintos y dos de esos comienzos apuntan a comportamiento malicioso.
La Policía sospecha que el de la zona de Churchill fue provocado y todavía no tiene claro cómo surgieron las llamas en la zona de Marysville, una de las poblaciones calificadas de «zona cero» y donde se teme que hayan fallecido al menos 100 de sus 519 habitantes, aunque hasta la fecha sólo se tengan 15 cadáveres.
Las detenciones de las dos personas se practicaron después de que los agentes detectaran una actividad sospechosa al norte de la ciudad de Melbourne, la capital del estado de Victoria.
Las fuerzas de seguridad tambiénbuscan a dos sujetos que merodeaban por la zona de Beechworth, el martes pasado por la noche, cuando unos pirómanos prendieron dos fuegos, que pudieron ser controlados con la rápida intervención de los bomberos.
En Beechworth, en el noreste del estado, ayer continuaba un incendio. Causar un fuego forestal está castigado enAustralia con una pena de 25 años de cárcel.
En China, las 12 personas detenidasestán acusadas de organizar este espectáculo pirotécnico, que no había recibido autorización legal y destruyó el lunes pasado gran parte de un centro cultural de 29 plantas, que debía albergar un hotel de lujo, un estudio de televisión y un centro técnico, precisó la policía en un comunicado. El fuego se declaró coincidiendo con el final de un castillo de fuegos artificiales.
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