27 de octubre 2014 - 00:33

Dos ganadores, arrojados a una lucha a todo o nada

• EL OFICIALISTA INTENTARÁ SEDUCIR A LOS VOTANTES "GOLONDRINA".
• EL RETADOR DEBERÁ CONSENSUAR UN DISCURSO MÁS DURO.

La afluencia de los votantes se mantuvo alta en todo el país desde primeras horas de la mañana.  De acuerdo con las estimaciones, entre un 80% y un 90% del patrón electoral acudió a sufragar.
La afluencia de los votantes se mantuvo alta en todo el país desde primeras horas de la mañana. De acuerdo con las estimaciones, entre un 80% y un 90% del patrón electoral acudió a sufragar.
 Montevideo (enviada especial) - El expresidente Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, y el diputado Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional (Blanco) enfrentarán un arduo camino hacia la segunda vuelta del 30 de noviembre. En medio de un panorama que luce extremadamente parejo con los números de la elección de ayer en la mano, el primero deberá revertir el desencanto de parte de la base, sobre todo en la clase media, que mantuvo a la izquierda en el poder desde 2005. Mientras, el segundo tendrá que encontrar un difícil equilibrio entre su voluntad de mantener un discurso alejado de la confrontación y las exigencias que les harán sus virtuales aliados del Partido Colorado, mucho más críticos del actual proceso.

Los resultados de la campaña más reñida de la última década en Uruguay dejaron la certeza de que las cinco semanas hacia la segunda vuelta serán de fuerte actividad.

El FA, que perdió pocos, pero valiosos, votos en relación con los comicios de 2009 (los que migraron sobre todo al Partido Independiente), se enfrenta al riesgo de que la sumatoria de lo obtenido por los dos partidos tradicionales lo saque del poder.

"El FA no tiene espacio para una coalición. El Partido Independiente es de opinión y no de estructura; por lo tanto, lo que decida incide sólo sobre 4.000 personas. Nada", afirmó a Ámbito Financiero el director de la consultora Factum, Oscar Botinelli. "Se esperaba que el partido como tal diera su apoyo al FA, sobre todo porque en la campaña se presentó como 'la otra izquierda', pero hubo una reacción destemplada diciendo 'de ninguna manera, somos independientes'", agregó.

No obstante, los números que maneja Factum sugieren que Lacalle Pou podría llevarse un 1,25 punto porcentual de lo obtenido por el PI y que el resto irá hacia Vázquez, más allá de la postura que asuma su candidato, Pablo Mieres. ¿Números modestos? Es posible, pero valiosos en un posible escenario de fuerte paridad.

Así, el desafío para el FA será reconquistar a electores decepcionados por políticas que no consideraron realmente de izquierda.

"La principal pérdida de votantes no se da entre los nuevos, electores de clase baja y media de las principales capitales del interior, sino entre los votantes históricos, donde la izquierda siempre tuvo una alta adhesión", señaló a esta enviada Emiliano Cardona, politólogo de la Universidad de la República y de FLACSO. "Este electorado se podría categorizar como montevideano, de clase media y media-alta, de alto nivel educativo, en un rango de edad de 25 a 40 años", agregó.

Las razones de esa pérdida, indicó Botinelli, radican en que la política fiscal del Gobierno "fue muy contemplativa con los grandes inversores, quienes recibieron exenciones, mientras que a la gente se le aumentaron los impuestos y los controles sobre sus gastos". "El votante de clase media lo vivió como que no se ponía un impuesto para financiar a los pobres, sino para los ricos", señaló.

Lacalle Pou, por su parte, enfrenta el desafío de mantener su campaña por "la positiva", sin confrontación, de cara a un balotaje donde necesariamente deberá polarizar con el oficialismo para conquistar el voto de los colorados, el sector de la oposición más crítico de las políticas del FA. "Si la competencia en la campaña para el balotaje es estrecha, probablemente continúe con una campaña positiva, demostrando coherencia en el mensaje y no ser pasible de sufrir un efecto búmeran, esto es que una crítica hacia el adversario derive en una pérdida de electorado propio", consideró Cardona. En caso contrario, "el incentivo a la crítica va a ser grande y Lacalle Pou va a precisar algún evento de shock que pueda alterar la tendencia de la opinión pública".

Por su parte, Botinelli consideró que "lo sensato para la oposición es recorrer el mismo camino que en 1999 con Jorge Batlle, cuando el PN y el Partido Colorado firmaron un acuerdo de coalición electoral y de Gobierno, en un plan donde compartieron el Consejo de Ministros".

Tal como estaba previsto, Pedro Bordaberry, el candidato colorado, anunció anoche su apoyo a Lacalle Pou y prometió que "trabajará para que los blancos se impongan en los comicios.

Observadores coincidieron en que, en la última semana de campaña, el impulso que Lacalle Pou dio a la propuesta de bajar la edad de imputabilidad penal -una bandera fundamental de Bordaberry- fue el primer gesto de cara a una alianza para el balotaje. Éste podría ampliarse a una negociación para la conformación del equipo económico de su eventual Gobierno, agregaron.

En opinión del director de Factum, éste sería un paso indicado, puesto que el Partido Colorado tiene uno de los equipos más probados en el área. "Probablemente haya alguna búsqueda de equilibrar lo que plantea Lacalle Pou, que es una renovación generacional, con un equipo que aporte gran experiencia".

"Pero el resultado de los comicios no va a cambiar demasiado las cosas; el Uruguay se va a mover en parámetros más o menos conocidos. Ésta ha sido una de las elecciones de menor confrontación ideológica en la historia del país", dijo.