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Dos tríos con piano para la mejor música de cámara
Mozarteum Argentino, Eggner Piano Trío: G. Eggner (violín), F. Eggner (cello), Ch. Eggner (piano). Obras de Schumann, Shostakovich y Ravel (Teatro Coliseo, 16/6).
Por esas simetrías afortunadas que depara la actividad cultural en Buenos Aires, entre el martes y miércoles de esta semana coincidieron dos tríos con piano de excelente nivel: uno argentino para Festivales y uno austríaco para el Mozarteum.
El Nuevo Trío Argentino brindó un programa acorde con la temática del ciclo 2010 de la asociación dirigida por Mario Videla, dedicado a homenajear a Robert Schumann en el bicentenario de su nacimiento. El programa comenzó con una obra de su esposa, la pianista y compositora Clara Wieck, mujer cuya belleza, talento e inteligencia fascinaron a Schumann y a Johannes Brahms. Éste, amigo de la pareja, también se enamoró perdidamente de ella y nunca pudo despegarse de ese ideal: «Las otras mujeres no hacen más que prometer un paraíso del que sólo Clara tiene la llave», dijo cierta vez.
Ya desde la interpretación del Trío en sol menor opus 17 de Wieck, impecablemente escrito y con originalidades armónicas llamativas, se pudo apreciar el excelente nivel del ensamble, la coherencia de su fraseo, la articulación coordinada, la dinámica hecha de a tres. Aunque todos son grandes artistas, sin duda la piedra fundamental del Nuevo Trío es Fernando Pérez, pianista especialmente sensible en el arte de acompañar (por algo lo eligen los mejores cantantes locales) pero que sabe brillar con luz propia. Lo demostró en el Trío n° 1 en re menor opus 63 de Schumann y especialmente en el Trío n° 1 de Mendelssohn, escrito en la misma tonalidad: aquí Pérez saltó con toda facilidad por sobre la endemoniada parte que Félix (otro amigo de Schumann) reservó al piano. Por su parte el violín de Elías Gurevich y el cello de Myriam Santucci (que pudo haber contado sin embargo con una afinación más exacta) lucieron precisión rítmica y musicalidad.
Eggner Piano Trio
El Mozarteum, por su parte, trajo al trío integrado por los hermanos Georg, Florian y Christoph Eggner. Jugando un poco con el marketing que les da ser una suerte de Familia Trapp de la música de cámara (no es casual, por ejemplo, que uniformen su vestimenta y su aspecto), los austríacos demostraron que son mucho más que eso: son tres músicos solventes a los que el haberse criado juntos les dio una conexión casi natural en el momento de tocar.
El programa de su concierto del miércoles, variado y original, incluyó el segundo trío de Schumann (también homenaje del Mozarteum al compositor alemán a pocos días del aniversario), el opus 8 n° 1 de Shostakovich y el Trío en la menor de Maurice Ravel.
La partitura del ruso, estructurada en un único movimiento, es de una belleza extraña y nostálgica que el Eggner Piano Trio transmitió vívidamente.
En el cierre, la pieza de Ravel tuvo una versión brillante, quizás no idealmente sutil pero tocada con buen gusto y energía por esos tres jóvenes por cuyas venas evidentemente corre, además de la misma sangre, la misma música.


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