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Drama migratorio en EE.UU.: tras meses sin verse, los niños no reconocen a sus padres
Al Gobierno se le venció el plazo para reunificar a los más chicos con sus progenitores y un juez tuvo que extender el tiempo.
DEMORA. El Gobierno está tardando más de lo previsto en el trámite para la que los menores se reencuentren con sus padres. Se estima que los chicos separados fueron más de 2.500.
Para la reunificación de las familias ordenada por el juez Dana Sabraw, de San Diego, la administración Trump ha empezado a dejar en libertad con tobilleras electrónicas a los progenitores, ya que otra jueza federal rechazó el lunes darle permiso para encarcelar a los niños con sus padres.
La ley permite tener a los menores en un centro de detención sólo 20 días y la jueza Dolly Gee, de la Corte Federal de Distrito en Los Ángeles, se negó a cambiarlo.
De esta forma, la administración Trump vuelve a la política que aplicaba el demócrata Barack Obama y contra la que ha arremetido tanto: detener a los inmigrantes que cruzan ilegalmente la frontera y dejarlos después en libertad condicionada a apariciones regulares ante las autoridades mientras se tramitan sus casos migratorios en las cortes.
La separación de las familias en la frontera se originó cuando el fiscal general, Jeff Sessions, dio orden de perseguir penalmente a todo inmigrante indocumentado arrestado tras cruzar la frontera. La persecución penal lleva implícito el envío a un centro carcelario, donde los niños no pueden estar, y estos fueron entonces separados de sus padres y quedaron bajo custodia del Departamento de Sanidad y Servicios Sociales.
Desde el 19 de abril fueron separados unos 2.500 sobre la base de una política que la administración Trump ha bautizado como "tolerancia cero" y que se ha utilizado para desincentivar la llegada de inmigración ilegal.
Las separaciones generaron una ola de indignación con el Gobierno de Trump al que se sumaron incluso la ONU y el papa Francisco y el presidente de Estados Unidos acabó firmando el 20 de junio una orden ejecutiva en la que ordenó ponerles fin.
No pretendía, no obstante, acabar a la persecución penal de los indocumentados, sino que para mantener juntas a las familias quería el permiso de los tribunales para que los niños pudieran estar en la prisión junto a sus progenitores. Pero la jueza de Los Ángeles le ha negado el permiso.
| Agencia DPA |


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