31 de agosto 2009 - 00:00

Drogas, poco talento y dramas dejan sin futuro a los Kennedy

JFK, Robert y el recientemente fallecido Ted Kennedy, en un retrato cuando tenían la vida por delante. Todos ellos tuvieron hijos con vocación política, al igual que Eunice, pero ninguno llegó a buen puerto.
JFK, Robert y el recientemente fallecido Ted Kennedy, en un retrato cuando tenían la vida por delante. Todos ellos tuvieron hijos con vocación política, al igual que Eunice, pero ninguno llegó a buen puerto.
 Nueva York - El árbol genealógico se está quedando sin ramas frondosas. Pese al aluvión de hijos, hijas, sobrinos y sobrinas de la estirpe Kennedy dedicados a la cosa pública, ninguno alcanza ni de lejos la talla de sus predecesores (si acaso el yerno Arnold Schwarzenegger). Habrá que esperar pues a otra generación, o certificar el ocaso de la dinastía y la orfandad irreparable de los cachorros.

De los dos hijos de Ted, el congresista Patrick (42 años) es el mejor posicionado. El sábado, en el homenaje a su padre, estuvo a la altura de las circunstancias y trazó un paralelismo entre el «testigo» que recibió Ted de John y Robert, y el que ahora queda en manos de los más jóvenes de la familia. Patrick lleva, sin embargo, toda la vida combatiendo sus propios demonios: el alcohol y los tranquilizantes. En junio estuvo ingresado en una clínica de rehabilitación. Varias veces se estrelló con el coche: una de ellas, contra las vallas que protegen el Capitolio.

Patrick fue elegido congresista por Rhode Island con apenas 21 años, pero sigue sin confirmar su condición de joven promesa. Su hermano Edward junior (47 años), lastrado desde niño por un cáncer por el que perdió la pierna derecha, recordó cómo su padre lo incitaba a subir «montañas más altas», pero no lleva en las venas veneno político y ejerce como presidente de Marwoo Group, firma de servicios financieros.

Entre los vástagos de Robert, quien más prometía era Joseph Patrick II, 56 años, rebautizado en la escuela como Dirty Joe por sus sucias maneras. También con antecedentes por conducción temeraria, llegó a ser congresista entre 1987 y 1999. Salió por la puerta de atrás por su escabroso divorcio con Sheila Brewster. Se redimió al frente de Citizens Energy Corporation, una compañía sin ánimo de lucro que facilita energía a los más desfavorecidos. En 2002 sopesó ser candidato a gobernador de Massachusetts. Y su nombre suena como posible relevo temporal de Ted Kennedy. Tampoco ha descartado la posibilidad de presentarse a las elecciones especiales para el Senado en enero.

Robert Kennedy junior, 54 años, arrestado de joven por posesión de heroína, goza ahora de cierta proyección política gracias a su labor como abogado especializado en la defensa del medio ambiente y como fundador de Waterkeeper Alliance. Sonó como posible director de la Agencia de Medio Ambiente con Obama y como sustituto de Hillary Clinton en el Senado. También suena como candidato a fiscal general de Nueva York en 2010.

Kathleen Hartington Kennedy Townsend (58 años), hija de Bob, estaba considerada como la más firme promesa entre las mujeres.

Fue vicegobernadora de Maryland entre 1995 y 2003, pero se estrelló ante el candidato republicano en las elecciones para gobernador en una campaña nefasta que echó por tierra sus ambiciones políticas.

Caroline Bouvier Kennedy, la hija de JFK, 51 años, ha estropeado también por partida triple su improbable salto a la política. Volcada en la campaña de Obama junto a su tío Ted, llegó a sonar como posible embajadora en la ONU y fue la favorita para suceder a Hillary Clinton en el Senado. Sus problemas personales, su dificultad para responder a preguntas de alto voltaje y la falta de sintonía con el gobernador de Nueva York, Dave Paterson, dejaron sin opción su candidatura. El tercer «no» se lo dieron en el Vaticano: no estaban dispuestos a aceptar una embajadora favorable al aborto, por mucho que fuera la hija del primer presidente católico de EE.UU.

Entre los descendientes de la recién fallecida Eunice, Maria Shriver (esposa de «Gobernator») y Mark Kennedy Shriver, director de Save the Children, son los dos que han mostrado interés por la política. Mark fue congresista en Maryland, pero vio truncado su sueño de llegar al Capitolio cuando fue derrotado en 2002 en las primarias demócratas.

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