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Dubai, sinónimo de fiesta
Un show. Además de buen rugby, en las tribunas hubo mucho color. Una verdadera fiesta.
Y el seven es fiesta. Por ejemplo en 7he Sevens, el complejo en el medio del desierto -sí, a 35 kilómetros del centro de Dubai- de siete canchas de rugby y espacios que ayudan a ese ámbito de fiesta está literalmente rodeado de desierto. Son cuatro tribunas cada una con su particularidad. La oficial es para equipos y empresas a las que solamente se accede con credencial. Las de los ingoales, enormes, tienen características bien distintas. Una tribuna es para familias y no se permiten bebidas alcohólicas. La otra es todo lo contrario: un verdadero bacanal de disfraces, bebida, testosterona a full. La del frente es sólo para invitados de los auspiciantes. Detrás de esas tribunas hay un circo vip impresionante.
Si bien los vendedores de cerveza deben facturar lo que nunca en el año, y los espectadores son un reflejo de lo cosmopolita de la ciudad inmigrante de los Emiratos, no hay disturbios. Borrachos sí, pero todo con muy buena onda. Un DJ que repite los cinco temas pegadizos -iguales que el año pasado- hace levantar la tribuna.
Acompaña el clima. En tres visitas a esta ciudad que crece de manera increíble día a día no se vio una nube. El clima de diciembre es ideal: entre 20 y 30º.
Las familias saben que es un gran programa. Hay un patio en el complejo que tiene juegos inflables para niños y otro sector con una sección financiada por X-Box donde los que están entre los 8 y 15 pueden jugar interactivamente.
Baja la noche y la temperatura se mantiene. En la cancha porque los mejores partidos en las dos jornadas llegan en las últimas tres horas; afuera porque la noche in-vita a divertirse.
Argentina no arrancó bien en este seven: tres derrotas en la primera jornada, pero un cambio de mentalidad generó tres triunfos en el segundo día. Una mejora que ilusiona para el resto de la temporada, mas allá del tazón de vidrio que se llevan por terminar novenos.
Si hubiera jugado el primer día como el segundo podrían haberse prendido en las semifinales. Pero no; y fue Inglaterra quien ganó en Dubai por tercera vez. Su primer día les trajo una impensada derrota contra Portugal. Pero vencieron a Fiji sobre el cierre para asegurarse el pasaje a cuartos y en la final se cargaron al defensor de la serie pasada: Samoa.
Los hinchas ingleses son los más numerosos y ruidosos. Termina la final, la entrega de premios y los fuegos artificiales, pero no es el fin del seven. Para evitar un retiro masivo de gente -hubo unos 40.000 espectadores en la segunda jornada- una banda toca canciones famosas. La gente baila, toma, se divierte. Tocan durante más de una hora hasta que dicen se acabó. La semana laboral en Dubai es de domingo a jueves y mañana hay que trabajar.
El dolor de cabeza del arranque de la semana no molesta. Bien valió la pena la fiesta que es el Seven de Dubai.


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