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Dura reacción de Rusia por escándalo de espías en EE.UU.
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, y el primer ministro y hombre fuerte del país, Vladimir Putin, se encontraron el lunes en la residencia del primero, en las afueras de Moscú. El Kremlin indicó que la denuncia formulada por la Fiscalía de Nueva York es una maniobra política estadounidense.
La noticia de los arrestos en Nueva York, Nueva Jersey, Virginia y Massachusetts fue dada a conocer el lunes por la noche y acaparó la atención de la prensa, que la consideró un regreso a los años de la Guerra Fría.
Las detenciones se registraron pocos días después de que el presidente Barack Obama mantuviera una cálida reunión en Washington con su colega de Rusia, Dmitri Medvédev, para hablar de comercio y celebrar el «relanzamiento» de las relaciones bilaterales. El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, reveló ayer que Obama ya conocía el caso antes de reunirse con su par ruso, el jueves pasado en Washington.
A pesar de los gestos de la Casa Blanca, el Kremlin hizo evidente su molestia. El vocero de la cancillería rusa, Andrei Nesterenko, indicó que, a juicio de las autoridades de Moscú, no existen «claros motivos» para explicar el operativo, propio de «los tiempos de la Guerra Fría». «Exhibiciones de ese género se verificaron también en el pasado, cuando nuestras relaciones tendían a mejorar», advirtió.
El FBI «se dejó llevar», acusó el jefe de Gobierno Valdimir Putin en un encuentro con el ex presidente estadounidense Bill Clinton. «Simplemente encarcelaron gente», se quejó.
Más calmo, el ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, comentó desde Jerusalén que «el momento del escándalo de espionaje fue elegido con una elegancia especial, a nosotros no nos aclararon nada, espero que lo aclaren». Los presuntos espías «no cometieron ninguna acción dirigida contra los intereses de Estados Unidos», agregó.
Según la Fiscalía de Nueva York, durante décadas los supuestos espías residieron en suburbios de Nueva York, Nueva Jersey y Washington, y llevaron vidas de cualquier ciudadano estadounidense.
Los sospechosos se mezclaban con el resto de la población y desempeñaban trabajos que no llamaban la atención, pero su actividad real era la de un espía de manual, según los documentos presentados por la fiscalía ante un tribunal federal de Nueva York.
Trabajaban en parejas para Rusia, tenían identidades y pasaportes falsos, se reunían en secreto, escribían con tinta invisible y enviaban sus mensajes por radio a través de onda corta, y hasta tuvieron hijos en común para hacer más realista su situación en Estados Unidos.
Iceberg
Al llegar ayer a la fiscalía de Manhattan, el fiscal Michael Farbiarz afirmó que «ésta es sólo la punta del iceberg», al referirse a los acusados y a una investigación que los agentes del FBI siguieron durante al menos siete años en Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y el norte de Virginia.
Uno de los detenidos fue Vicky Peláez, ex periodista televisiva estrella y ahora columnista de El Diario/La Prensa, uno de los más importantes en lengua española en Estados Unidos.
De su lado, el vicefiscal general ruso y el diputado de la Duma, Vladimir Kolesnikov, exigió procesos públicos en Rusia contra los supuestos espías norteamericanos. «No es ningún secreto que en Rusia trabajan agentes estadounidenses», dijo desde Moscú. «Hasta ahora, sin embargo, en caso de ser descubiertos se extraditaban de forma silenciosa, pero ahora quizá haya que hacerles un proceso».
Según los investigadores, los supuestos agentes habían sido descubiertos hace años. «¿Por qué no los detuvieron antes?», se preguntó Kovaljov, al indicar que fuerzas políticas estadounidenses quieren destruir las reforzadas relaciones bilaterales.
«No creo que esto vaya a afectar el relanzamiento de nuestras relaciones con Rusia», matizó el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs. Además, el portavoz buscó separar al Ejecutivo de la polémica y afirmó que se trató de un operativo manejado exclusivamente por fuerzas de seguridad y de inteligencia. «No quiero hablar sobre esos asuntos», esquivó Gibbs.
Agencias DPA, ANSA, EFE, AFP y Reuters


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