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Siendo la última de las gasíferas a comentar es poco lo que podemos agregar dentro de la visión macro del sector. En lo interno, la vemos cerrar el semestre con 587.604 clientes (1,2% más que doce meses atrás), provistos por una red que se extiende por 14.347 km (5% más que en 2016), que son asistidos por 268 empleados (3% de incremento en un año) e inversiones por $61,3 millones (20,7% de aumento, apenas debajo del 21,9% de aumento inflacionario). En contra, podemos anotar que el volumen de gas vendido se redujo 8,8% a 1.197 MM3 como en el caso de sus hermanas, básicamente por cuestiones climáticas y en menor medida por el parate económico) y que su margen bruto (ventas/costo del gas), el que si bien mejora frente al año previo, fue el segundo más bajo en diez años. Apuntalada por la suba tarifaria de marzo último, la vemos entonces con ingresos ordinarios creciendo 168% $1.467 millones, frente a costos que lo hicieron 153%, dejándole un bruto de $223 millones (triplicando lo que obtenía en junio de 2016). Si bien más que duplica (138%) lo que consigue por "otros", la disparada de los gastos administrativos (49%) y en particular los de comercialización (87%), la dejan con un operativo de $57,5 millones en dólares libres el mayor desde los u$s4,6 millones de 2008, pero apenas 3,9% de las ventas (el segundo peor para un año ganador en al menos dos décadas). En lo financiero queda con un saldo de $18,8 millones, 79% menos que un año antes (atención con la suba de los costos por intereses) con lo que llega a un "pre tax" de $76,3 millones (67% más que el año previo), que luego de la mordida del fisco se transmutan en un neto de $59.773.000 (75% más que lo que obtenía en 2016), en dólares libres u$s3,5 millones el mejor resultado para un primer semestre desde 2001.