29 de noviembre 2011 - 00:00

Economía amenaza al bolivariano

Caracas - El presidente venezolano Hugo Chávez se acerca a la que sería la elección más costosa y feroz que haya enfrentado en más de una década y, aunque su necesidad de recursos crece al calor de la campaña, la posibilidad de una devaluación se aleja ante la reñida lucha por los votos.

El creciente déficit fiscal del país petrolero, la elevada inflación que resta poder de compra al bolívar y el golpeado flujo de caja de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), sugieren que el Gobierno venezolano debe apurar medidas para sostener la expansión del gasto público.

El militar retirado, a quien se le detectó un cáncer este año y cuyo apoyo electoral está bajo presión por una delincuencia desatada, el alto costo de la vida y los deficientes servicios públicos, deberá echar mano de todo su músculo financiero para dar continuidad a su proyecto socialista. Una devaluación, sin embargo, no parece estar en el panorama en un año electoral.

«El costo político de la devaluación es muy alto en términos de mayor inflación y contracción económica», dijo Boris Segura, analista de Nomura. «A pesar de que el déficit del próximo año será significativo, el Gobierno tiene modos de financiarlo sin recurrir a la devaluación», agregó.

En 2010, Chávez devaluó la moneda en dos oportunidades, con lo que el tipo de cambio quedó en 4,3 bolívares/dólar y creó un sistema secundario de asignación de divisas (Sitme) que le permite al Banco Central vender el billete verde a 5,3 bolívares a través de la transacción de bonos de deuda pública.

Ante las pocas probabilidades de que el mandatario devalúe formalmente la moneda en un año electoral, economistas apuestan a otros mecanismos que el Gobierno podría ejecutar para hacer rendir los ingresos petroleros, que aportan 9 de cada 10 dólares que entran en el país.

La más factible sería un incremento de la tasa de cambio y de los montos asignados en el Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), buscando reducir la presión sobre las asignaciones a tasa oficial.

«Mientras el petróleo siga por encima de 90 dólares, se va a mantener la tasa de 4,30 bolívares. Pero el Sitme es diferente, ahí no hay costo político», dijo Asdrúbal Oliveros, de la firma Ecoanalítica, que calcula que el tipo de cambio real del dólar libre debería ser de unos 7,5 bolívares.

Economistas calculan que la tasa del Sitme podría elevarse hasta un 30% a unos 7 bolívares por dólar, lo que disminuiría el impacto en las arcas públicas de una inflación que se prevé cerrará en torno del 27%.

Los fundamentos económicos muestran la necesidad de una devaluación en el país petrolero, que mantiene el tipo de cambio artificialmente bajo en un contexto de expansión del gasto público, que sólo este año podría subir un 23% en términos reales, según Nomura.

«De lo que estamos hablando es de postergar una medida de devaluación porque después de las elecciones de octubre de 2012 eso va a venir, independientemente de quién gane», enfatizó Oliveros.

Barclays Capital calcula que Venezuela dispone de unos 78.900 millones de dólares para gastar en 2012, incluyendo reservas internacionales, efectivo y portafolios de deuda e inversión en manos del sector público.

Además, se espera que el país socio de la OPEP continúe emitiendo deuda internacional, aunque esta opción le resulte cada vez más costosa.

Venezuela ha emitido este año unos 17.000 millones de dólares en deuda, incluyendo bonos de PDVSA, con cupones de entre un 9 y un 13%.

Postergar una devaluación contribuye, además, a mantener baratas las importaciones, lo que le permite a Chávez y a su equipo enfriar las presiones inflacionarias y prevenir brotes de escasez en productos básicos, que en el pasado han sido letales para las intenciones de voto. Una polémica ley que permite al Gobierno fijar precios en toda la cadena de comercialización.

Para sus adversarios es precisamente la política de controles -de cambio y de precios-, lo que está impulsando los precios y haciendo desaparecer los productos de las góndolas.

Agencia Reuters

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