Objeto social: "Distribución y comercialización de energía eléctrica".
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Un resultado neto para los primeros nueve meses del año de adversos $1.842.232.000 y un patrimonio negativo de $317.179.000, una foto que debemos comparar con los $938 millones que ganaba y el patrimonio favorable de $1.323.874.000 de doce meses antes. Es cierto que no resulta razonable que el 70% de sus clientes abonaran facturas en orden de $30 mensuales, responsabilidad de las autoridades, pero en este escueto comentario haremos hincapié en parte de lo que le toca a ella. En este nonamestre vendió 0,91% más gigawatts/hora de electricidad y compró un 3,64% más que en el de 2015. En los últimos veinte años este excedente de 9 meses entre compras y ventas de energía promedió 14%, en 2014 alcanzó un record de 17%, en 2015 otro de 18% y este año uno último de 21% (sería interesante que la empresa aclare motivo y destino del incremento). Con sus idas y vueltas los ajustes tarifarios le permitieron reducir la pérdida de su resultado bruto en un 77% a contrarios $224 millones (nominalmente el menor desde 2012) incrementando el margen a -2% (el mejor desde 2011). Así puede sorprender que al pasar a lo operativo, la veamos resignando $1.937 millones (el 2015 ganaba $1.683 millones), lo que merece unas apreciaciones: las sanciones del ENRE treparon 922% a $2.016 millones, y la previsión para desvalorización de créditos, gastos de comunicación, vigilancia, impuestos y tasas, relaciones publica y marketing, publicidad y auspicios, y honorarios a directores y síndicos treparon todos más del 83% (más que duplicando la inflación). En lo financiero, resigna $977 millones (eran $-168 millones un año atrás) de los cuales un neto adicional de $-725 millones es por intereses comerciales. Que el lector decida cuanta responsabilidad hay en su suerte por decisión del gobierno y cuanto por la propia empresa.
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