8 de junio 2015 - 00:00

Educación, empresa y empleo; virtud de “tres E”

 Plantear los vínculos entre educación, empleo y empresa no constituye meramente pretender orientar una definición de currícula profesional o de "empleabilidad" en temas de formación de recursos humanos exclusivamente o en la necesidad de proveer mano de obra adecuada para los cambios tecnológicos que se producen inevitablemente en la globalización. Más allá de ello, implica la definición de una matriz de relacionamiento entre sociedad y Estado, así como la interacción entre la empresa privada y la sociedad en lo que se ha dado en denominar partenariado público-privado. Por otro lado, conlleva una definición con relación a las políticas de empleo -especialmente de los jóvenes- y la coherencia o no de la formación otorgada con las reales necesidades del mundo productivo para achicar la brecha entre los recursos humanos disponibles y los requeridos en tiempos de cambio tecnológico e innovación.

Tradicionalmente, la asociación de la idea de promover la educación como medio de superación personal parecía vinculada a un concepto prioritariamente individualista. El empresario daba por agotada su contribución a la sociedad cumpliendo su cometido económico, sin que su "valor agregado" tuviera otra referencia que sus respectivos mercados o la exclusiva valoración social de su función de emprendedor. Es esa su función natural. Sin embargo, la dinámica de la sociedad de nuestros días revela otros planos de relacionamiento. La sociedad tiene prioridades. El empresario también. Innovación y tecnología imponen permanentes desafíos. Para ello se requieren recursos humanos adecuados, en formación técnica y profesional. Desde el punto de vista del individuo, el desarrollo de habilidades y oficios presupone la admisión de un cierto acuerdo, de lo que podría denominarse un "contrato social con la educación" para conciliar las metas productivas de desarrollo económico con las del desarrollo humano. Ello implica la necesidad de un sistema educativo moderno y eficiente, el respeto de la currícula así como el derecho y el deber social que constituye el cubrir las instancias educativas mandatorias, no sólo por imperio de la Constitución sino por imperativo moral, para concretar una efectiva "igualdad de oportunidades".

Se necesita eficiencia en la administración, definición de metas, evaluación de resultados (índice de deserción incluido) y grados de satisfacción de los actores del sistema, así como hacer conocer las demandas que el mundo -en particular empresario- ha de generar y las respuestas que pretende para que aumente la inclusión social a través de una "salida laboral". En la actualidad, los conceptos de productividad y competitividad, tanto económica como social, el acceso a la tecnología o a la innovación no constituyen valores "compartidos" y es una falencia muy clara. No es de extrañar que nuestro país haya tenido un descenso en materia de competitividad y que la permeabilidad social ascendente haya ido perdiendo ímpetu. El empresario no pude ser ajeno a las necesidades del mundo educativo y su vínculo mayor es y ha de ser, sin duda alguna, el aporte a la investigación, la innovación y la tecnología. De la misma manera, la sociedad y el Estado deben atender la demanda de un entorno adecuado para la inversión privada como parte del "contrato social" por el desarrollo, tanto económico como social.

El Prof. Friedrich Hubert Esser, presidente del Instituto Federal de Formación Profesional de Alemania, destacaba las cinco características que tornan atractiva la formación técnica dual en su país -y que hacen de dicho país la experiencia internacional más relevante y exitosa en el tema- al enfatizar que hacía falta: 1) Estrecha cooperación entre el Estado y la industria; 2) Aprendizaje durante el proceso laboral; 3) Aceptación de estándares nacionales; 4) Personal de formación calificado; 5) Investigación y asesoramiento institucionalizados. Agrega que la formación es una inversión rentable para las empresas alemanas, razón por la cual "Alemania tiene, con el 8%, la tasa de desempleo juvenil más baja de Europa en comparación con España y Grecia, donde más del 50% de los menores de 25 años está desempleado. La tasa de quienes comienzan con una formación técnica se ubica en Alemania en el 55%, es decir, por año 1,5 millón de jóvenes se encuentran en la formación dual, de los cuales el 40% son mujeres". En el estado actual de la globalización, no cualquier educación es sinónimo de respuesta sino aquella que contemple la civilización en la que estamos y la innovación y la tecnología a la que vamos; con sentido realista y pragmático y con propuestas basadas en evidencia científica y -asimismo- en experiencias concretas de transformaciones exitosas. Siendo la cuestión educativa una función estatal, la sociedad civil y el empresariado deben jugar un rol activo y comprometido. La ausencia de compromiso califica negativamente su presencia en esta sociedad globalizada ya que no hay competitividad económica posible si no se promueve, desde la educación, la competitividad social. Estas definiciones son urgentes pues la velocidad de los cambios hace que el solo hecho de no adaptar la matriz educativa implique "atrasar" al país. No podemos sino coincidir con Peter Senge al afirmar en "La Quinta Disciplina" que "las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro serán las que descubran cómo aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente en todos los niveles de organización". Es imperioso -pues- volver a la etapa fundacional de nuestra argentinidad y privilegiar la educación como eje. Nuestro país necesita un nuevo paradigma basado en principios éticos y valores compartidos en el cual haya condiciones de diálogo y búsqueda de consensos no sólo motivados por cuestiones coyunturales sino por políticas de Estado y metas de largo plazo. No cabe ninguna duda de que los temas referidos a la instrucción cívica, al respeto por las instituciones y a la vigencia del Estado de Derecho, así como los contenidos de la educación y de la formación, son no sólo ineludibles sino impostergables.

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