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EE.UU.: admiten graves fallas en controles antiterroristas
Los rostros de los pasajeros demostraron signos de hartazgo ante el incremento de las demoras en los aeropuertos. En este caso, en la terminal de Pittsburgh, Pensilvania. La presencia de más militares y policías fue a su vez muy notoria ayer en el aeropuerto Kennedy de Nueva York.
Con esas palabras lo admitió la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, quien aclaró que sus afirmaciones del domingo en relación con que «los sistemas de seguridad funcionan como la seda» fueron sacadas de contexto.
El propio presidente Barack Obama, en su primera comparecencia ante los medios tras el ataque fallido, anunció que había ordenado una revisión total de los sistemas de seguridad para determinar qué fallos ocurrieron y cómo fue posible que un presunto terrorista se subiera a un avión con un artefacto explosivo.
Las autoridades estadounidenses acusan al nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab de intentar destruir un avión de Northwest Airlines durante su vuelo que cubría la ruta Amsterdam-Detroit el día de Navidad y que llevaba a bordo 278 pasajeros y 11 tripulantes.
Mientras la red terrorista Al Qaeda reivindicó ayer el atentado (ver aparte), Obama aseguró que él y su Gobierno no descansarán «hasta encontrar» a los implicados en el frustrado ataque contra el vuelo de Detroit, y hacerles pagar por sus actos.
«Este intento sirve para recordarnos la grave amenaza contra nuestro país», dijo el mandatario, quien destacó que los norteamericanos pueden tener la seguridad de que hará todo lo que esté a su alcance para garantizar su protección.
Algunos miembros el Congreso se manifestaron alarmados por el hecho de que, ocho años después de los ataques del 11 de setiembre de 2001, las medidas de seguridad no sean capaces de frenar los intentos de los terroristas suicidas.
Por lo pronto, el Departamento de Estado ordenó revisar todos los procedimientos para el otorgamiento de visas. Una versión indica que el nigeriano Abdulmutallab partió a Detroit con identidad falsa.
Según expertos, el potente explosivo que el terrorista intentó activar podría haber hecho un agujero en el avión, pero no necesariamente destruir el aparato o provocar su caída.
Según las primeras conclusiones de la investigación, el hombre intentó inyectar con una jeringa un líquido químico en un polvo que había escondido en su pantalón, a la altura de los muslos, atravesando todos los controles de seguridad sin ser descubierto. La cadena estadounidense ABC informó que el nigeriano llevaba consigo 80 gramos de pentrita cosidos en su ropa interior.
El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el demócrata Joseph Lieberman, y la republicana de mayor rango, Susan Collins, son dos de los legisladores que han mostrado preocupación por las «vulnerabilidades» del sistema.
En concreto, quieren saber por qué los nombres de los pasajeros que viajan a Estados Unidos desde el exterior no son debidamente cotejados con la base de datos sobre presuntos terroristas, y por qué sólo un reducido número de pasajeros está sujeto a una revisión mediante escáneres de cuerpo completo.
El diario The New York Times informó ayer que EE.UU. abrió en Yemen un «tercer frente» de lucha contra Al Qaeda, ante el temor de que se convierta en otro santuario terrorista, como ocurre en regiones de Afganistán o Pakistán. El nigeriano Abdulmutallab habría confesado haber recibido instrucciones en Yemen, según los investigadores.
Desde hace meses, la Casa Blanca viene aumentando la presión sobre el Gobierno de Saná, y la última operación militar se produjo el 24 de diciembre pasado, cuando en un ataque aéreo murieron, de acuerdo con la versión del Gobierno yemení, 34 «terroristas», un día antes del frustrado atentado en el vuelo Amsterdam-Detroit.
El año pasado varios agentes de la CIA fueron enviados a ese país, mientras oficiales de operaciones especiales estadounidenses iniciaron el adiestramiento de fuerzas de seguridad yemeníes en tácticas de contraterrorismo.
Según el Times, el Pentágono incrementó además su ayuda militar y, en los próximos 18 meses, gastará más de u$s 70 millones en el adiestramiento y equipamiento del Ejército árabe, de las fuerzas del Ministerio del Interior y de las dedicadas al control de las costas.
«Irak es la guerra de ayer; Afganistán es la de hoy; y Yemen, la de mañana», dijo a la cadena televisiva Fox el senador Joseph Lieberman, ex candidato a la vicepresidencia de Estados Unidos, quien en agosto viajó a Saná. Lieberman es un demócrata de derecha que en años recientes se había pasado al bando republicano y luego volvió al redil demócrata.
En tanto, autoridades yemeníes anunciaron haber arrestado a 29 personas sospechosas de ser miembros de Al Qaeda.
Yemen, uno de los países más pobres del mundo árabe, fue escenario en 2000 del ataque de Al Qaeda a la nave de guerra estadounidense USS Cole en el puerto de Aden.
Agencias EFE, ANSA, AFP y DPA


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