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EE.UU. aspira a abrir una brecha entre la Argentina y Brasil
«Siempre la Argentina ha sido un importante socio en lo que respecta a la no proliferación», dijo a Ámbito Financiero un alto funcionario de la administración Obama, que pidió reserva de su nombre. «Venimos alentando tanto a la Argentina como a Brasil y muchos otros países a que firmen el PA», agrega en conversación telefónica desde la capital estadounidense. «Pero debido al ABACC, que es un sistema internacional único y diferente a otros, es difícil (para la Argentina) actuar distinto a sus socios brasileños», explica. El ABACC, Agencia Brasileño Argentina de Contabilidad y Controles Nucleares, es un acuerdo suscripto entre ambos países en 1991.
No es todo. En cuidadísimo lenguaje atómico y diplomático (casi una combinación tautológica), este gurú nuclear del Gobierno de EE.UU. señaló a Ámbito Financiero con respecto al PA que «éste es uno de los momentos en los que la Argentina podría optar por plantearle este tema a Brasil».
Y, por las dudas, refuerza: «Nosotros avalamos el PA como uno de los fundamentals para la instrumentación de la no proliferación y es por ello que en la Cumbre de Seguridad Nuclear tenemos esperanza de que la Argentina diga algo parecido».
Por lo tanto, la expectativa estadounidense estaría centrada en que la Argentina se pronunciara públicamente a favor del PA (lo que Brasil rechaza), y que en la práctica significa estar de acuerdo con las inspecciones sin previo aviso a plantas nucleares por parte de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica, dependiente de Naciones Unidas). Sería una manera elegante para que el Gobierno de Cristina de Kirchner pudiese tirar un poco de la cuerda del lado brasileño y aflojarla desde la punta norteamericana. Traducido a «body language» diplomático, «decir» o pronunciarse a favor de algo es el primer peldaño en la escalera del «hacer».
Pero enfrente está Brasil. Así lo indicó el sábado Samuel Pinheiro Guimaraes, ministro de Asuntos Estratégicos, quien, además de recalcar que «las centrales ultracentrífugas de tecnología brasileña son las más eficientes del mundo», reforzó la idea con que existe un gran interés de parte de «ciertos países» en acceder a «esa tecnología como consecuencia de la firma del Protocolo Adicional, que, en el caso de Brasil, sería un instrumento innecesario, intrusivo, perjudicial y humillante». Por si quedaba alguna duda, agregó que «el PA sería una violación inaceptable de soberanía en la naturaleza pacífica de la actividad nuclear de Brasil».
La actitud brasileña no deja tranquilo a Washington. Si bien la fuente del Gobierno de Obama le dijo a Ámbito Financiero que no ve «indicación alguna de cooperación nuclear entre Brasil e Irán», y percibe «conversaciones políticas entre ellos, que es algo muy distinto a comerciar material o asistencia nuclear o entrenamiento», aclara que, no obstante, «eso no significa que no estemos preocupados».
«Estamos tratando de convencerlos de ser más escépticos frente a las intenciones nucleares de Irán y las intenciones que tiene asimismo para América Latina», continúa la fuente desde Wa-shington. «Como Brasil está en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (como miembro rotativo), tenemos la esperanza de que avalen las nuevas sanciones a Irán, aunque no pareciera que vayan a hacerlo por ahora».
Para el Gobierno de Obama no cabe duda de que Brasil se viene enfocando «más en temas de desarme que en los de no proliferación, tales como el AP, y eso es desafortunado», dijo el funcionario consultado. «Preferiríamos que les dieran esa misma importancia a los temas del Tratado de No Proliferación, algo que ya se lo hemos dejado claro», concluyó la fuente.
Por eso, con estas apreciaciones del Gobierno de Barack Obama sobre la mesa, y con la situación de Brasil bien definida, se espera ahora que la Argentina haga la próxima jugada.


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