El "frente" cubano lo forman la firma francesa Pernord Ricard, una de las más importantes del sector en el mercado internacional, y la corporación estatal cubana Cuba Ron, que administra de manera conjunta la empresa mixta cubano-francesa Havana Club Holdings.
El gran enemigo es el embargo que aplica Washington a Cuba desde hace medio siglo, que impidió hasta ahora que cualquier producto cubano se venda en Estados Unidos. De acuerdo con las acusaciones cubanas, Havana Club enfrenta un "doble bloqueo" en el mercado estadounidense. La firma Bacardí, que se fue de Cuba a principios de la década del 60, comercializa en el país vecino desde 1997 un ron bajo la misma marca que no se fabrica en Cuba. Los esfuerzos cubano-franceses por evitar lo que consideran como un robo comercial han sido hasta ahora infructuosos. El 20 de julio pasado, el mismo día en el cual ambos gobiernos reanudaron sus relaciones al nivel de embajadas, Cuba pidió de nuevo a Estados Unidos, en Ginebra, "adecuar" la legislación que "ilegalmente ampara el robo de la marca de ron Havana Club" en ese mercado, expuso Carlos Fidel Martín, encargado de Negocios de la Misión Permanente cubana ante los Organismos Internacionales en la ciudad suiza.
Martín dijo al Órgano de Solución de Diferencias de la Organización Mundial del Comercio que tal legislación "contraviene preceptos" del acuerdo sobre propiedad intelectual de la OMC y del Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial. Consideró que el retorno de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones debería favorecer la desaparición de las restricciones. Desde entonces, según el criterio de Cuba, las ventas "ilegales" de Bacardí de su supuesto ron cubano en Estados Unidos "se amparan en violaciones contra patentes y marcas cubanas en territorio estadounidense y se legaliza de manera particular, el robo de la marca de ron Havana Club", expuso Martín.
| Agencia Ansa |


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