19 de mayo 2010 - 00:00

EE.UU. desaira a Lula e impulsa ya nueva tanda de sanciones a Irán

La canciller norteamericana, Hillary Clinton, compareció ayer ante un comité del Senado, acompañada por el jefe del Estado Mayor, almirante Michael Mullen, y el secretario de Defensa, Robert Gates. La funcionaria aseguró que se seguirá aplicando una política de dureza con Irán.
La canciller norteamericana, Hillary Clinton, compareció ayer ante un comité del Senado, acompañada por el jefe del Estado Mayor, almirante Michael Mullen, y el secretario de Defensa, Robert Gates. La funcionaria aseguró que se seguirá aplicando una política de dureza con Irán.
Nueva York - Estados Unidos y los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas más Alemania acordaron un borrador para la implementación de sanciones a Irán a raíz de su inconsulto plan nuclear. Este principio de acuerdo, que comenzó a ser tratado anoche en el Consejo, se conoció tan sólo un día después de que Turquía, Brasil y el régimen teocrático anunciaran en Teherán un pacto que permitiría a Irán eludir las sanciones. El devenir de los hechos dejó algo descolocado al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, impulsor de la polémica cita en la capital iraní.

El borrador, que podría demorar «semanas» en ser aprobado, según fuentes diplomáticas, establece un aumento de las medidas punitivas contra Irán, su sistema bancario y otras industrias, además de un sistema especial de inspecciones de buques relacionados con provisiones para el régimen.

La resolución de 10 páginas fue acordada por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia, todos ellos integrantes del Consejo con poder de veto, más Alemania (Grupo 5 + 1). La sustancial novedad de ayer, de acuerdo con lo anunciado por la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, ante una comisión del Senado de su país, es la incorporación de Pekín al grupo que promueve sanciones, ya que el régimen chino había bloqueado en los últimos meses la implementación de castigos. Sin embargo, cabe aguardar la postura oficial que asumirá China, ya que el Departamento de Estado había anunciado hace un mes, en ocasión de una cumbre sobre seguridad nuclear en Washington, un consenso que Pekín luego desmintió o relativizó. En esa oportunidad se reunieron los presidentes Barack Obama y Hu Jintao.

La decisión de entregar la resolución al Consejo de Seguridad de 15 naciones es un rechazo implícito al pacto mediado por Brasil y Turquía, que fue presentado como una «victoria diplomática» por Itamaraty el lunes y bajo el cual Irán aceptaría enviar parte de su uranio enriquecido al 3,5% al exterior para que sea devuelto como combustible procesado al 20% con el fin de alimentar la producción de la central de Natanz, supuestamente para «fines médicos», según la dictadura de los ayatolás que amenazó reiteradamente con borrar a Israel del mapa.

Aunque los gobiernos de EE.UU., Francia y otras potencias eligieron declaraciones de respeto diplomático a la gestión de Lula ante el negacionista del Holocausto y presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, los hechos demuestran que ningún actor central tomó demasiado en cuenta lo alcanzado.

El paso de las horas demostrará si China tampoco considera la alternativa turco-brasileña. En una declaración ambigua, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Yang Jiechi, dijo que su país «expresa su acogida y apreciación por los esfuerzos diplomáticos que han hecho todas las partes para buscar positivamente una solución apropiada al asunto nuclear iraní».

Anoche, el Gobierno de Lula dejó saber su malestar ante un escenario que ubica al país en las antípodas de su aspiración de ser considerado un interlocutor internacional de primera línea. «Si al día siguiente de firmar un acuerdo presentas sanciones, eso quiere decir que la espera era por protocolo. Pedimos un mínimo de tiempo para el análisis», afirmó el canciller brasileño, Celso Amorim, en conferencia de prensa en Brasilia.

«El acuerdo de Teherán es el acuerdo que ellos (el 5+1) propusieron. Todas las cuestiones fueron resueltas, por lo menos en el papel. Despreciarlo ahora no es una posición constructiva», manifestó. Más aún, «ningún especialista en el mundo» puede asegurar que Irán puede lograr fabricar una bomba atómica en un plazo de un mes, aventuró el jefe de Itamaraty.

Un factor clave que podría tornar inocua la propuesta de Lula es que el régimen teocrático anunció que más allá del hipotético acuerdo, seguirá enriqueciendo uranio en su base de Natanz, al menos hasta recibir el combustible que sería procesado en el exterior.

El texto consensuado por las principales potencias del Consejo de Seguridad «exhorta a los Estados a tomar medidas apropiadas que prohíban la apertura de nuevas sucursales, subsidiarias u oficinas representativas de bancos iraníes».

También estipula «la necesidad de ejercer vigilancia sobre las transacciones que involucran a bancos iraníes, entre ellos el Banco Central de Irán, para evitar que tales transacciones contribuyan a la proliferación de actividades nucleares sensibles».

El documento además reclama cautela en el momento de relacionarse con la Guardia Revolucionaria Islámica y amplía el embargo de armas contra Irán.

Turquía, Brasil y el Líbano, que participan como miembros temporales en el Consejo de Seguridad, dejaron claro que no apoyarían sanciones contra Irán.

Agencias Reuters, ANSA, DPA y EFE

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