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EE.UU.: estrenan en cine un reportaje inédito a Gore Vidal
Gore VIdal , rival intelectual de Truman Capote, fue una de las figuras más brillantes y controvertidas de la Nueva York del siglo XX.
En agosto se cumplen dos años de la muerte de Vidal, el hombre que sacudió las conciencias estadounidenses durante décadas, bien a través de ensayo político, como "Washington DC", analista de la moral y las relaciones personales en "Sexualmente hablando" o como guionista de cine en "De repente, el último verano". "The United States of Amnesia" es un panegírico de su vida y su obra. "Conoció, literalmente, a todo el mundo en la segunda parte del siglo XX. No puedes imaginar que una sola persona pueda haber hecho todo eso", asegura el cineasta, quien en el film enfoca las repetidas críticas que se vertieron sobre él y de cómo el mundo terminó por verificar sus vaticinios.
"Lo que es increíble es que en todo ese material que tenemos de los años cincuenta y sesenta, Gore está hablando de temas que siguen discutiéndose. Pensamos que hemos progresado, pero estamos en un péndulo", dice Wrathall. "Gore Vidal estaba muy frustrado con la dirección que el país había tomado, mucho menos progresista de lo que debería, había mucho potencial después de Vietnam para ir hacia otro lado y no sucedió".
Vidal, en los años cincuenta, con la televisión en blanco y negro, aseguraba que la diferencia entre homosexualidad y heterosexualidad era la misma que entre ojos azules o marrones, denunciaba la alarmante grieta de la desigualdad en Estados Unidos, un país del que decía que fue creado por los mejores hombres y desde entonces nadie había vuelto a saber de ellos. "United States of Amnesia", sin embargo, no arroja ninguna nueva luz sobre su vida y sus testimonios. Simplemente los exhibe tal como sucedieron y los coloca en una frenética yuxtaposición de una hora y media.
El director se centra más en cómo Vidal lamentaba la deriva de la sociedad estadounidense, siempre con humor y algo de arrogancia, aunque también muestra su fe infatigable en el hombre, al mostrar su ilusión con el movimiento "Occupy Wall Street". Pero rehúsa a buscarle las debilidades. "Podía ser muy cáustico con la gente. A veces tenía que tener mucho cuidado durante el rodaje, pero creo que algo de eso se ve en sus discusiones públicas con Norman Mailer. No veía ninguna razón para darle a eso un toque sensacionalista", se justifica su director. "Hay cosas que quedan sugeridas, como su afición a la bebida. Bebía mucho y hacia el final había momentos en los que estaba borracho. Pero mi objetivo era que la gente se volviera a inspirar con su intelecto", añade.
Wrathall asegura que Vidal mantuvo la brillantez hasta casi el final. "Al menos hasta seis meses antes de morir estuvo en plena forma intelectual. Con una memoria prodigiosa, capaz de recitar citas enteras de muchos de los libros que había leído". Ni siquiera al final bajó la guardia y derribó la frontera de su hábil oratoria para dejar entrever su cara íntima. "Siempre era muy reservado con su núcleo emocional. No quería hablar de su relación personal con Howard Austen, su pareja, o con su madre. No desde luego ante las cámaras, pero también muy poco fuera de ellas. Después de varios años con él empecé a descifrar algo, y ha quedado en la película", dice.


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