13 de noviembre 2013 - 00:00

EE.UU. forzó a Israel a retroceder con masiva ampliación de colonias

Con la polémica ya servida, el primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó desconocer los planes del ministro de Vivienda, Uri Ariel, y ordenó la suspensión  del proyecto que preveía una construcción récord de viviendas en regiones por las que la Autoridad Palestina disputa en las negociaciones de paz.
Con la polémica ya servida, el primer ministro Benjamín Netanyahu afirmó desconocer los planes del ministro de Vivienda, Uri Ariel, y ordenó la suspensión del proyecto que preveía una construcción récord de viviendas en regiones por las que la Autoridad Palestina disputa en las negociaciones de paz.
Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se vio forzado ayer a dar marcha atrás con el proyecto de construir 24.000 unidades para colonos en Cisjordania y en Jerusalén este, luego de un anuncio inicial que había suscitado airadas reacciones en contra por parte de Estados Unidos y de la Autoridad Palestina (AP).

"El primer ministro ordenó al ministro de Vivienda, Uri Ariel, reconsiderar todas las medidas relacionadas con la planificación, tomadas sin coordinación previa", se excusó el mandatario en un comunicado. "Esta iniciativa no contribuye a la colonización; al contrario, la perjudica. Se trata de un gesto inútil -legalmente y en la práctica- y de una acción que provoca una confrontación innecesaria con la comunidad internacional en momentos en que nos esforzamos en convencer a miembros de la misma comunidad de llegar a un mejor acuerdo con Irán", subrayó Netanyahu, al criticar al ministro de Vivienda, que pertenece al partido de extrema derecha Hogar Judío. Ariel aceptó el pedido del primer ministro, se sostuvo en el comunicado. Los proyectos sumaban 19.786 viviendas en el territorio de Cisjordania y otras 4.000 en Jerusalén este.

Desde agosto el Gobierno de Netanyahu y sus pares palestinos aceptaron volver a sentarse en la mesa de negociación para intentar relanzar el diálogo de paz, suspendido desde hace cinco años. Una de las principales condiciones impuestas por el Gobierno palestino de Mahmud Abás (Abú Mazen) para mantenerse en las conversaciones es la suspensión de toda construcción dentro de las colonias israelíes ubicadas en el territorio que el Gobierno palestino reclama para su futuro Estado. Actualmente, cerca de medio millón de israelíes vive en estos asentamientos, considerados ilegales por la mayoría de la comunidad internacional.

Por eso, el jefe del equipo negociador palestino, Saeb Erekat, advirtió más temprano que Abás había decidido que "si Israel no da marcha atrás en la decisión de edificar nuevas colonias, eso significará el anuncio oficial del fin del proceso de paz".

EE.UU., en tanto, también había hecho saber su descontento. "Estamos muy preocupados por las últimas informaciones. En este momento estamos pidiendo explicaciones al Gobierno de Israel. Nuestra posición sobre los asentamientos es bastante clara: no aceptamos la legitimidad de la continua actividad en los asentamientos", explicó la Casa Blanca en un comunicado.

La vocera del Consejo de Seguridad Nacional del presidente Barack Obama, Bernadette Meehan, fue aún más clara y advirtió que la nueva licitación israelí no es "un paso que ayude a crear un ambiente positivo para las negociaciones" con las autoridades palestinas, informó el diario Haaretz.

"Fuimos sorprendidos por este anuncio y estamos intentando actualmente recibir precisiones más claras del Gobierno de Israel", agregó la vocera del Departamento de Estado, Jennifer Psaki. Este duro ataque a los planes israelíes, previsiblemente hizo retroceder al Gobierno de Netanyahu.

El anuncio de las viviendas se produjo en momentos en que Israel acusaba a EE.UU. de ser demasiado flexible con Teherán en torno a las negociaciones entre las grandes potencias e Irán sobre su plan nuclear (ver aparte).

El ministro israelí de Energía, Sylvan Shalom, había confirmado a la radio militar el proyecto israelí: "No hay por qué hacer toda una historia; estamos construyendo en Judea y en Samaria (Cisjordania) y lo seguiremos haciendo; es la política declarada del Gobierno y del Likud" de Netanyahu.

"Esta expansión de la colonización ilustra también el hecho de que el primer ministro no cree en una solución de dos Estados para dos pueblos, al contrario de lo que afirma", declaró Yariv Oppenheimer, secretario general de la ONG Paz Ahora.

Durante su reciente gira por el Medio Oriente para intentar reactivar las negociaciones israelo-palestinas, John Kerry dijo que su país consideraba "ilegal" la colonización.

Agencias AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero

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