Aunque algunos gigantes como General Mills han dado tímidos pasos para ser más sinceros con los consumidores, Estados Unidos, al contrario de lo que ocurre en otros 60 países, carece del requisito legal de hacer que se muestre de forma obligatoria esta información en el etiquetado.
En la mayor economía del mundo, donde casi todas las cepas de soja, maíz, remolacha y colza están modificadas genéticamente, se introdujeron el año pasado en 26 estados propuestas de ley para solicitar que se muestre en el etiquetado cuando un alimento es transgénico. Sin embargo, por el momento sólo Maine y Connecticut aprobaron esta legislación y aún tienen que ponerla en marcha.
Alaska adoptó en 2005 una ley que obliga a marcar el salmón que ha sido modificado genéticamente y cuya seguridad para el consumo humano todavía está siendo estudiada por la Administración de Medicamentos y Alimentos estadounidense, la FDA.
En el resto del país las medidas no fueron aprobadas, especialmente en el estado de Washington, donde los votantes rechazaron por poco el etiquetado de la comida transgénica. Otras propuestas están casi descartadas o languidecen en comités legislativos. Pero los partidarios del etiquetado de estos productos no se rinden y están decididos a lograr más apoyos.
| Agencia AFP |


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