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EE.UU. se arriesga en Afganistán con una campaña que aumenta las víctimas civiles
Los analistas advierten que las recientes fatalidades empujan a la población a repudiar el rol de las fuerzas internacionales en contra de los talibanes.
ESTRATEGIA. El secretario de Defensa, Jim Mattis, visitó Kabul en septiembre y se reunió con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para confirmar su “compromiso” con la erradicación del terrorismo.
En septiembre, un ataque en Kabul provocó varias víctimas civiles en plena visita del secretario de Defensa Jim Mattis y del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, que buscaban reafirmar el "compromiso" en Afganistán contra el terrorismo. El incremento de las víctimas civiles podría también predisponer a la comunidad internacional, cuando algunos países que integran la alianza atlántica parecen reticentes a la idea de aumentar su compromiso luego de 16 años de guerra.
En 2015, un ataque estadounidense contra un hospital de la ONG Médicos sin Fronteras en Kunduz provocó 42 muertos, 24 de los cuales pacientes, creando un escándalo internacional.
Para John Hannah, consejero del exvicepresidente republicano Dick Cheney, "no hay duda" de que las pérdidas civiles aumentarán con bombardeos más intensos. "Pero un apoyo estadounidense mayor, si se combina con otros elementos de la nueva estrategia, podría permitir al ejército afgano reanudar su ofensiva y a término, revertir el curso de la guerra", explicó.
La lucha contra el narcotráfico de los talibanes es esencial, según Hannah. "Debe haber un esfuerzo muy importante sobre las principales fuentes de recursos del enemigo si se quiere que esta estrategia tenga posibilidades de éxito", afirmó, citando como ejemplo los bombardeos aéreos sobre las instalaciones petroleras en manos del EI en Irak y Siria, que privaron a los yihadistas de recursos financieros.
Pero los refuerzos de tropas no son necesariamente una garantía de éxito. A fines de 2009, el presidente demócrata Barack Obama había anunciado el envío temporario de 30.000 soldados adicionales a Afganistán, haciendo pasar el contingente estadounidense a 100.000 hombres, junto a 50.000 militares de países aliados. Las victorias militares fueron numerosas pero los talibanes reconquistaron el terreno perdido luego del retiro de las tropas.
Según el general Nicholson, ese retiro fue "demasiado importante y demasiado rápido". Ahora ello no sucedería, ya que la estrategia de Trump prevé una presencia militar ilimitada en Afganistán.
| Agencia AFP |


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