24 de septiembre 2009 - 00:00

“EE.UU. solo no puede con los problemas de todo el mundo”

Barack Obama, en su discurso ante la ONU, abogó por iniciar una «nueva era» de cooperación mundial
Barack Obama, en su discurso ante la ONU, abogó por iniciar una «nueva era» de cooperación mundial
Nueva York - El presidente de EE.UU., Barack Obama, lanzó ayer un llamado a la unidad mundial y propuso una «nueva era de cooperación» para afrontar los desafíos comunes, tras advertir que su país no puede solucionar solo los problemas globales.

En el esperado primer discurso de su mandato ante la Asamblea General, Obama sostuvo que «llegó el momento de adoptar una nueva era de acercamiento basado en los intereses mutuos y el respeto mutuo, y esta tarea debe comenzar ya».

Ahora, destacó Obama, EE.UU. busca «una nueva era de cooperación con el mundo», que reconozca «los derechos y responsabilidades de todos» y que se basaría en cuatro pilares: la no proliferación de armas nucleares, la búsqueda de la paz, la lucha contra el cambio climático y una economía mundial que dé oportunidades a todos. EE.UU., dijo, no puede «resolver por sí solo los problemas de todo el mundo».

«La medida de nuestras acciones todavía deja mucho que desear frente a la magnitud de nuestros desafíos», expresó.

Al centrarse en cómo poner en marcha los cuatro pilares de su propuesta de colaboración, Obama se refirió a la lucha contra la proliferación nuclear para lanzar una dura advertencia contra Irán y Corea del Norte, cuyos programas atómicos amenazan con arrastrar al mundo «por una peligrosa pendiente».

Si ambos países continúan adelante con esas ambiciones, «tendrán que rendir cuentas», afirmó. «El mundo debe permanecer unido para demostrar que el derecho internacional no es una promesa vacía y que los tratados hay que respetarlos», sostuvo. El gobernante estadounidense dedicó una amplia sección de su discurso al conflicto entre israelíes y palestinos, después de que el martes celebrara una reunión con ambos líderes, Benjamín Netanyahu y Mahmud Abás, sin lograr avances palpables.

Obama, que en el encuentro solicitó retomar los contactos sin precondiciones, dejó claro ayer que su país «no acepta la legitimidad de la continua» construcción de asentamientos.

En una repetición de sus llamamientos del martes, Obama insistió en que «llegó el momento de relanzar las negociaciones, sin condiciones previas, sobre los asuntos del estatus final: la seguridad para israelíes y palestinos, las fronteras, los refugiados y Jerusalén».

Obama, que mañana presidirá la cumbre del G-20 en Pittsburgh (Pensilvania), expresó también su voluntad de acordar una reforma del sistema financiero que impida que se repita la crisis actual.

El exhorto al multilateralismo representa una ruptura con respecto al mandato del presidente George W. Bush, cuya decisión de ir a la guerra contra Irak motivó años de alejamiento en las relaciones entre EE.UU. y la ONU.

Sin embargo, la prensa local destacó que si bien el discurso cambió de tono, las peticiones siguen siendo las mismas. El diario The New York Times hizo hincapié en esta comparación en una columna de opinión en la que afirma que la política internacional del nuevo Gobierno sigue en la misma línea que la de la era Bush.

La intervención del jefe de la Casa Blanca estuvo seguida de la del líder libio, Muamar al Gadafi, antaño antagonista por excelencia de EE.UU. y que comparecía por primera vez ante la Asamblea. Gadafi se apoyó en la duración del discurso de Obama, de 25 minutos más que lo permitido en los reglamentos, para proceder a una fuerte crítica contra el Consejo de Seguridad que se prolongó más de una hora y media.

Los mandatarios latinoamericanos que intervinieron en la jornada se pronunciaron sobre Honduras (ver págs. 14 y 15), para pedir en duros términos la reinstauración del derrocado presidente Manuel Zelaya.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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