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Efecto 10-D motoriza mercado (economía, no)
De corto plazo, la situación no es tan paradisíaca. A mitad de la semana pasada se conoció en la plaza bursátil el embargo pedido por un juez de Quilmes a los directivos de la firma Transcambio por un monto superior a los $ 1.000 millones. Contra todo lo que se hubiera imaginado cualquier agente de la plaza, no hubo intervención oficial en ese embargo. Era otra rama del Partido Judicial, ironía circulante ayer en diálogos de banqueros. Pero Transcambio es un importante actor del mercado informal con el 30% de las operaciones que, tarde o temprano, aterrizan en su mesa de operaciones, además de los estrechos contactos con los dineros de comercios chinos. Por eso el menor volumen de negocios, pero llamó la atención la suba del "blue" en los últimos 15 minutos de operaciones del viernes.
La economía, por el momento, no da señales claras de resucitar. El primer bimestre del año siempre es difícil para analistas para definir tendencias y proyecciones. La caída de la industria automotriz en enero será compensada por una suba en este mes, pero sólo por los efectos de las paradas de plantas de producción. Este año pararon más en enero (cinco de seis plantas) contra lo sucedido en 2014.
Y la discusión de las paritarias que se avecina agrega otra incertidumbre de corto plazo. Si realmente el Gobierno quisiera impulsar un candidato oficial, avalaría un porcentaje de aumento muy por encima de la inflación proyectada del 30%. Con una definición de la paritaria del 26%, juega más para la oposición. Por eso en los porcentajes que vaya impulsando el Gobierno se podrían llegar a leer otras intenciones. Lo que está claro es que los gremios, al igual que otros sectores y al igual que el propio mercado, también se mueven mirando el 10-D. La semana pasada la fuga de gremios del transporte de la oficialista UGATT (Unión General de Gremios del Transporte) a la opositora Confederación Argentina de Gremios del Transporte (CATT) fue otro ejemplo.
Pero aún el eventual giro hacia el mercado con un nuevo Gobierno no atrae inversiones directas. La razón es que en paralelo se apuesta a una unificación del mercado cambiario con la llegada de la nueva administración, y por eso el ingreso de divisas espera a ese reacomodamiento. En definitiva, lo que se anticipa es la fuerte suba del dólar oficial, no la del marginal tras el 10-D. Los mercados a futuro aún no lo reflejan dado que prácticamente no hay precios a fin de diciembre y menos a fin de enero de 2016.
Pero si bien el corto plazo en la Argentina es indescifrable, enigma que ni siquiera Alan Turing hubiera de desencriptar, el largo plazo, 2016, se presenta más previsible. El alza de las acciones y títulos de deuda de la Argentina, y hasta del cupón PBI lo muestra. Si el mercado financiero fuera una industria, podría decirse que no hay materias primas. Hay pocas acciones líquidas, y el desendeudamiento oficial hizo que tampoco sea fácil cruzar una orden de 100 millones de dólares en un papel. De hecho, si Axel Kicillof quisiera enterrar las dudas sobre el stock de reservas y emitiera deuda por u$s 2.000 millones, hay varios fondos que pasarían órdenes de compra de u$s 500 millones per se. Hasta a Thomas Griesa pareciera que el mercado no le teme. Los Discount legislación local también están en sus máximos apostando a que el Citibank ganará la batalla legal en Nueva York y ese magistrado habilitará el pago de los vencimientos del 31 de diciembre. Mágicamente, el 10-D pareciera barrer con todo.


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