27 de mayo 2014 - 00:00

Efecto arteBa activa un mercado en crisis

La instalación de Cynthia Kampelmacher que Norah Fisch colgó recién el sábado tras darse el lujo de vender lo que había montado y renovar todo su stand en la Feria.Obra de Annemarie Heinrich, una de las artistas históricas que junto con contemporáneos albergó el programa Photobooth Citi.
La instalación de Cynthia Kampelmacher que Norah Fisch colgó recién el sábado tras darse el lujo de vender lo que había montado y renovar todo su stand en la Feria.Obra de Annemarie Heinrich, una de las artistas históricas que junto con contemporáneos albergó el programa Photobooth Citi.
La feria arteBA cerró anoche su 23ª edición y se consolidó como una cita cultural masiva de las galerías de arte, capaz de suscitar, aun en tiempos difíciles para el mercado, una intensa compulsión compradora. La Feria despierta por un lado el deseo de ingresar a ese mundo donde todos saben o creen saber- quién es quién y qué es lo que cada uno compra. "Hay mucho exhibicionismo", aclara un galerista. Pero también está, por otro lado, el genuino placer que provoca el encuentro con alguna obra de arte capaz de provocar emociones estéticas.

Todo gira en torno de esa energía que moviliza a "las multitudes sedientas" -como denomina Arthur Danto al gran público de museos, bienales o ferias- que va en busca de las sensaciones, ideas y un cierto grado de felicidad que provoca el arte.

El éxito de las ventas depende de muchos factores, la calidad del arte que se exhibía este año es la primordial, además del interés que suscita la Argentina, pero también cuenta y, en gran medida, la capacidad de seducción de las obras.

Un buen ejemplo de un arte que no estaba a la venta, pero que ilustra las posibilidades de transmitir contagiosas vibraciones, fue el del stand realizado por Nicola Costantino para Chandon. El visitante tenía la posibilidad de ingresar a una inmensa copa cargada de burbujas. Allí estaban las mesas blancas que, al ser tocadas se bañaban con una catarata de burbujas transparentes. En un hueco de la blanca superficie estaban los hielos, la botella y sobre la superficie los platos con las cápsulas de comida deliciosa y creada por la artista y los lugares exactos para sostener las copas. Un juego finalmente, pero el juego de una ilusionista que nadie quería perderse.

Las novedades de la Feria en este año fueron varias. El valenciano Agustín Pérez Rubio debutó como nuevo curador de la cuarta edición del espacio U-TURN de Mercedes-Benz. El objetivo de este sofisticado proyecto es traer a Buenos Aires un panorama representativo de las vertientes del arte contemporáneo internacional, artistas de primer nivel representados en 16 galerías de 9 países. Tan buena fue la performance del curador, que Eduardo Costantini lo acaba de nombrar director del Malba. Por su parte, la galería de Zurich, Ivo Kamm, además de sus artistas alemanes presentó las obras de los argentinos Hernán Marina y Nicanor Aráoz y el paraguayo Feliciano Centurión, "tres generaciones hablando de una continua visibilidad gay y postulados queer", señaló Pérez Rubio. Pero la galería llegó para quedarse y de inmediato anunció la apertura del Espacio Kamm en Mario Bravo y Gorriti.

Las compras institucionales le brindaron un primer impulso a la Feria. El banco Citi presentó en el preopening la obra de Margarita Paksa (25.000 dólares) que le donó al Malba. Eduardo Costantini eligió junto a Victoria Giraudo, también para el Malba, un video del colombiano José Alejandro Restrepo y dos estupendas fotografías de Annemarie Heinrich, gracias al aporte de Carlos Braun y Canela von Buch con la colaboración de Rubén Méndez, Pablo Vergara y Rafael Ducos.

El MACBA compró un monumento de Amalia Pica. Su vecino, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires incrementó su colección con la instalación Observatorio del grupo Provisorio Permanente, y una escultura de Elba Bairon. La directora del MAMBA, Victoria Noorthoorn, invitó a participar de la decisión a los curadores Javier Villa y Jimena Ferreiro, la licenciada Valeria Semilla, la vicepresidenta de su Asociación Amigos, Marión Epinger, Andrés Brun, Abel Guaglianone, Magdalena Cordero, Alexandra de Royere, Carla Boscatto, entre otros tantos. Pero la decisión de aumentar el monto destinado a la compra (un total de 140.000 pesos) la tomaron frente a la bellisima escultura de Bairon, Noorthoorn junto al ministro Hernán Lombardi.

Resulta fácil advertir la decisión de brindarles participación a los donantes. demás, el MAMBA adquirió con la ayuda del programa matching-funds arteBA-Telefé, una tercera obra del joven Osías Yanov, una escultura desplegable de hierro y performance titulada "OII".

Los galeristas prefieren guardar silencio sobre sus ventas, pero la galería Miau Miau las anunció el primer día. Se sabe que Del Infinito tuvo un buen desempeño, al igual que Ruth Benzacar, Del Paseo y Jorge Mara. En la galería Praxis vendieron las obras de Jorge Miño, Pablo Lozano y Agustín Sirai. Norah Fisch se dio el lujo de despachar lo que había montado y renovar todo su stand: recién el sábado pasado colgó una inmensa instalación de Cynthia Kampelmacher.

Entretanto, el Concurso + Solo Show Arcos Dorados de Pintura Latinoamericana va por su V edición y este año se destacó por el brillante criterio curatorial del teórico colombiano José Roca, a cargo de la selección.

El artista ecuatoriano José Hidalgo Anastacio obtuvo el Premio adquisición de 15.000 dólares con una obra que sin perder su atractivo visual es compleja y conceptual: "Hispanics red on red on red", el resultado de elucubraciones teóricas sobre formas arcaicas y obsoletas de medición. También participaron del Premio el argentino Santiago Villanueva, el brasileño Rodrigo Bueno, el uruguayo Richard Garet, el chileno Cristóbal Lehyt y la mexicana Tania Pérez Córdova. Woods Staton, CEO de Arcos Dorados y, su mujer, la coleccionista Erica Roberts, celebraron el trabajo de Roca. En medio de esta semana agitada y como curador de la Tate Gallery, Roca seleccionó en la Feria una obra de la artista Lotty Rosenfeld donada por el Patio Bullrich a la Tate de Londres.

El mercado del arte contemporáneo crece de modo rizomático, se extiende por todo el país y, este año, arteBA fue el escenario donde cobraron visibilidad los cambios, el vértigo y la aceleración que se vive en este mundillo. Mientras varias galerías importantes han cerrado sus puertas porque el mercado no llega a sustentar la inversión, otras abren pequeños locales en espacios mínimos, o en circuitos que cada vez se alejan más de los centros ya tradicionales como Retiro o Palermo. BARRO acaba de abrir sus puertas en el Sur, más allá del Museo de Arte Moderno y el de Arte Contemporáneo, cerca de la Usina, camino hacia la Fundación Proa de La Boca, mientras la galería Ruth Benzacar planea abandonar el local de la calle Florida, frente a la Plaza San Martín, para instalarse en una inmensa construcción industrial de Villa Crespo.

Entretanto, las nuevas galerías capitalizan artistas como Maxi Pedraza, Vicente Grondona, Hernán Salamanco y tantos más que han alcanzado su madurez. La Feria ha cambiado, se preparó para sobrellevar la crisis generada por las oscilaciones cambiarias y otras dificultades, multiplicó sus programas y cerró con un saldo positivo. Pero dejó a la vista las buenas y las malas cosas que acontecen, como la vulnerabilidad de los excelentes artistas que no tienen galería o que pasan de mano en mano sin nadie que los apoye.

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