14 de septiembre 2010 - 00:00

Efecto “Los Arcos”: cotiza más a vices

Néstor Kirchner no se baja de la candidatura presidencial, pero en los círculos oficialistas ya se especula con la nueva dimensión que tomará la figura del compañero de fórmula del patagónico. Después de una operación de carótida y una angioplastia, no queda margen para recaer en equivocaciones como la selección de Julio Cobos o cualquier otro ambiguo candidato a vicepresidente del Frente para la Victoria en 2011.

El puesto de compañero de fórmula adquirió una importancia vital desde el 11-S kirchnerista, cuando el esposo de Cristina de Kirchner recibió un «stent» en una arteria coronaria en el Sanatorio de los Arcos, del barrio de Palermo. Más allá de la recuperación de Kirchner, en un escenario triunfal de 2011, cualquier complicación en su salud que lo obligara a pedir licencia, dejaría el mando del Gobierno a cargo del vicepresidente, de acuerdo con la ley de acefalía.

La primera novedad fue la baja de las acciones del sanjuanino José Luis Gioja, vetado por la Casa Rosada tras su rechazo abierto y público al matrimonio entre personas del mismo sexo, iniciativa que formaba parte de la estrategia oficialista para seducir a una franja progresista del electorado. En paralelo, revivió la chance de que el tucumano José Alperovich, reacio a esa posibilidad, acompañe a Kirchner en la fórmula presidencial. Otro sector del «nestorismo» de paladar negro insistió ayer en acercarle la candidatura a vicepresidente al salteño Juan Manuel Urtubey, uno de los brotes visibles de la insurrección kirchnerista sub-40. El gobernador norteño impulsa, apadrinado por el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, una continuidad light de las políticas del Frente para la Victoria, extirpando el estilo confrontativo a través de una renovación generacional y dirigencial cuyos límites aún son difusos.

La intención de revivir la mística de la fórmula 2003 «Kirchner-Scioli» parece cada vez más lejana. No sólo por los recientes cortocircuitos entre el titular del PJ y el gobernador bonaerense por la crisis de la inseguridad, sino también por el peligro que implicaría dejar el principal distrito electoral del país como zona liberada a una candidatura opositora de Francisco de Narváez o del intendente de Tigre, Sergio Massa. La falta de candidatos competitivos del kirchnerismo en la provincia de Buenos Aires llevan a la Casa Rosada al convencimiento de la necesidad de blindar la provincia con la reelección de Scioli ante el fracaso de otros globos de ensayo del oficialismo, co-mo Aníbal Fernández, Florencio Randazzo y Alicia Kirchner.

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