15 de marzo 2016 - 16:44

Efecto Lula beneficia a las exportaciones argentinas

• EN LOS ÚLTIMOS 30 DÍAS EL PESO PERDIÓ CASI UN 10% FRENTE AL REAL BRASILEÑO

Efecto Lula beneficia a las exportaciones argentinas
La crisis política y económica brasileña le brinda una inesperada dosis de oxígeno a la estrategia cambiaria y comercial del Gobierno de Mauricio Macri de la mano de una mejora de casi el 10% en el tipo de cambio bilateral.

Desde que implosionó el caso Petrolao aumentaron las chances de que el expresidente Lula da Silva pueda ir preso y la actual mandataria Dilma Rousseff no finalice su segundo mandato; esto provocó una euforia financiera especulando con el advenimiento de un Gobierno más afín con el mercado. Así se produjo una fuerte apreciación del real que superó la registrada por el peso, de modo que en los últimos treinta días la paridad bilateral acumula una mejora del 9,62% a favor de la Argentina en niveles de 4,124 pesos por real. En lo que va del año la competitividad del peso frente al real aumentó más del 11%.

Si bien, la experiencia histórica es aleccionadora en cuanto a que el devenir del tipo de cambio no resuelve todos los desequilibrios macro y menos los vinculados al sector externo comercial, esta mejora es un bálsamo frente a las presiones de los industriales locales que temen que el cóctel brasileño de devaluación y recesión provoque una avalancha de importaciones de ese origen. Sobre todo porque aún existen dudas acerca del funcionamiento del nuevo régimen de licencias no automáticas para importar (que reemplaza a las DJAI). Al respecto ya hay analistas que advierten algunas señales inquietantes como por ejemplo en el sector de papel y cartón.

En este contexto no sólo deben alegrarse los estrategas de la política comercial en cuanto a las presiones proteccionistas sino también en el ente monetario ya que la paridad peso-real se destaca en el tablero de comando más allá de las metas inflacionarias. Según estimaciones privadas el actual tipo de cambio real bilateral es uno de los más desfavorables de la historia y calculaban que por lo menos debía estar más de 20% por encima del vigente. De modo que la reciente depreciación recortó la necesidad del ajuste por parte del peso. Así y todo hoy se está por debajo del nivel cuando devaluó Fábrega-Kicillof y más del 30% respecto del promedio de 2010. El tema es relevante no sólo por el desbalance comercial con Brasil sino porque precisamente ese mercado es el principal destino de las exportaciones industriales argentinas, por lo que el impacto paritarias será clave.

De todos modos como lo relevante es el tipo de cambio real, el desafío para el equipo económico será mantener el mayor tiempo posible la mejora de competitividad, vía conteniendo la inflación o dejando deslizar el tipo de cambio nominal o por medio una mezcla de ambas cosas.

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