12 de noviembre 2010 - 00:00

Efímera tregua de Moyano con UIA: bloqueó empresa

Un grupo de camioneros bloquea la salida de Sodimac exigiendo que los empleados de la empresa de retail se pasen al gremio de Hugo Moyano.
Un grupo de camioneros bloquea la salida de Sodimac exigiendo que los empleados de la empresa de retail se pasen al gremio de Hugo Moyano.
La tregua que prometió Hugo Moyano no duró mucho: ayer, militantes del gremio Camioneros que encabeza Pablo, el hijo mayor del mandamás de la CGT, bloquearon las seis tiendas que tiene en el país la empresa chilena. El motivo del reclamo ya es un clásico: «robarle» fichas de afiliación (en este caso, 400 aproximadamente) al Sindicato de Empleados de Comercio que capitanea el «gordo» Armando Cavalieri. Ya lo habían hecho en los años anteriores, y con éxito en todos los casos, con el personal de las cadenas Coto, Walmart, Jumbo y Supermercados Mayoristas Vital. También habían bloqueado con el mismo propósito y afectando a otros sindicatos «hermanos» con empresas como Quilmes y Arcor. Sin embargo, el bloqueo más notorio fue el que llevaron a cabo contra Siderar, del grupo Techint.

El argumento de Camioneros es que «todos los que manejan vehículos y están en el área de logística son nuestros»; así, los operadores de máquinas Clark (las que mueven la mercadería en bultos) deben ser -según esa lógica- del Sindicato de Camioneros. También los que cargan y descargan camiones, por desempeñarse en el área de logística.

La movida de ayer, sin embargo, tiene un valor político muy superior: es el primer bloqueo de empresas que se produce luego de que el camionero fingiera sellar un pacto de paz social con el presidente y con el secretario de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez y José Ignacio de Mendiguren, mientras todavía se velaban los restos del ex presidente Néstor Kirchner.

Otros miembros de la UIA no creyeron del todo las promesas de Moyano. Los hechos parecen confirmar que esa desconfianza tenía fundamentos sólidos. La «paz social» prometida por el secretario general de la CGT se rompió casi al nacer.

Protagonismo

Es que el conflicto con Sodimac no se inició ayer: ya la semana pasada, «activistas» del gremio de Moyano habían realizado «aprietes» en las seis sedes de la empresa, pero como no llegaron a bloquearlas, no tuvieron la trascendencia de la movilización concretada ayer.

La decisión de avanzar contra Sodimac no sólo es el acta de defunción del neonato «pacto de paz social», sino también la prueba de que Moyano recuperó el protagonismo dentro del Gobierno. Las dudas sobre su rol en la nueva realidad política también se disiparon rápido cuando varios ministros salieron a elogiar abiertamente al camionero.

Otra señal de que no todo era como habían conversado los dirigentes de la UIA con Moyano fue la convocatoria a las gremiales empresariales que lanzó el diputado por la CGT Héctor Recalde para discutir el polémico proyecto de distribución de utilidades. Recalde -a pedido de Moyano, hecho frente a Méndez y De Mendiguren- había prometido «poner en el freezer» su iniciativa, al menos hasta el año próximo. No fue así, y el Grupo de los Siete (que integran la UIA, La Rural, los bancos, la construcción, las cámaras de Comercio y de la Construcción y la Bolsa) fue convocado para el martes próximo.

En lo que hace específicamente a lo sucedido ayer, los «militantes» impidieron el ingreso a las seis tiendas de Sodimac -ubicadas en Malvinas Argentinas, Villa Tessei, Vicente López, Tortugas, San Martín y San Justo- tanto de los trabajadores como de los clientes; la situación se prolongó hasta última hora de la tarde, cuandeo el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria. Pese a eso, cinco de las seis tiendas seguían bloqueadas anoche.

El final ya se conoce, sin embargo: los trabajadores pasarán de Comercio a Camioneros, y Trabajo volverá a darle la razón al gremio de Moyano; de hecho, Carlos Tomada, titular de la cartera laboral, fue uno de los que ponderaron a Moyano hace una semana.

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