Una semana después de que el Ejército derrocó al primer presidente elegido democráticamente en Egipto, el baño de sangre del lunes abrió fisuras en el país árabe más poblado del mundo, con niveles de animosidad nunca vistos en su historia moderna.
El portavoz de la cofradía Gehad El Haddad denunció que el anuncio de las acusaciones contra su principal dirigente Mohamed Badía y otras de sus figuras busca aplacar la vigilia de miles de seguidores que demandan la restitución de Mursi. La cúpula fue acusada de incitar a la violencia durante el amanecer, en la que 53 islamistas y cuatro uniformados perdieron la vida.
Los cargos fueron "nada más que un intento de la Policía estatal por desmantelar la protesta de Rabaa", dijo Haddad por teléfono desde la manifestación en la mezquita de Rabaa Adaweya, en el noreste de El Cairo. "¿Qué podemos hacer? En un Estado policial donde las fuerzas policiales son criminales, los jueces son traidores y los investigadores son los fabuladores, ¿qué puede hacer uno?", subrayó Haddad.
Además de Badía, los fiscales ordenaron el arresto de otros miembros, incluyendo a su segundo, Mahmud Ezzat, y a los líderes del partido Esam al Arian y Mohamed El Beltagi.
Militantes
La fiscalía también ordenó que 206 activistas de los Hermanos detenidos tras los hechos del lunes sigan encarcelados otros 15 días, por acusaciones de estar involucrados en las muertes. En tanto, otros 464 miembros del partido fueron liberados bajo fianza.
En ese marco, el primer ministro interino de Egipto se reunió ayer con políticos liberales para comenzar a formar un Gobierno y sanar a una nación dividida.
Hazem al Beblaui, un economista y exministro de Finanzas de 76 años designado el martes para liderar el gabinete, indicó que comenzará seleccionando ministros y reuniéndose con los políticos liberales Mohamed El Baradei y Ziad Bahaa el Din.
Ambos son líderes del Frente Nacional de Salvación, el principal grupo secular que lideró las protestas contra el presidente islámico Mursi, derrocado por el Ejército la semana pasada después de que millones de personas salieran a las calles a protestar en su contra.
Los dos políticos apoyan un acuerdo de financiación estancado de 4.800 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, que requiere que Egipto haga reformas políticas sensibles a sus subsidios a los alimentos y combustibles.
Negociaciones
Beblawi reconoció que será un desafío encontrar un gabinete que tenga apoyo universal. "No creo que nada pueda tener una aprobación unánime", dijo.
"Por supuesto que respetamos la opinión pública y tratamos de cumplir con la expectativa del pueblo, pero siempre hay un momento de decisión. Hay más de una alternativa, no puedes satisfacer a toda la gente", agregó.
Sobre Mursi, el Ministerio de Asuntos Exteriores informó que se encontraba "en un lugar seguro" y "en su contra no hay acusaciones por parte de la Justicia".
En un primer momento se había dicho que el expresidente se encontraba bajo arresto domiciliario en la sede de la Guardia Republicana de El Cairo con su equipo. Al día siguiente, un importante funcionario de la Hermandad declaró que sido trasladado al Ministerio de Defensa, versión confirmada luego por fuentes militares.
Morsi, un ingeniero de 61 años y con estudios en Estados Unidos, llegó a la presidencia egipcia en junio de 2012, tras imponerse en el balotaje, con el 52% de los votos, ante el exgeneral y expremier Ahmed Shafiq.
Definido el "nuevo Faraón", su programa era el de reconstruir a Egipto como un Estado "no teocrático", pero que tuviera a la ley musulmana (sharia) como fuente de derecho.
Las concentraciones masivas opositoras que empezaron pocos días antes de cumplir su primer año de mandato acabaron, en sintonía con las determinaciones de los militares, con su Gobierno, derrocado hace una semana.
En un año de gestión, Morsi aprobó una Constitución de corte islamista, repudiada de manera intensa por la oposición laica, y no logró torcer el rumbo de una maltrecha economía, con un desempleo del 13,6% y con desabastecimiento de bienes básicos.
| Agencias Reuters, AFP y ANSA |


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