El comunicado, firmado por el general Abdel Fattah al Sissi y emitido por la televisión estatal, declaró que el país estaba en peligro luego de las multitudinarias protestas del domingo que exigieron la renuncia de Mursi. "Si las demandas del pueblo no son atendidas dentro del período definido, será deber anunciar un mapa de ruta para el futuro", agregó. "Es obligatorio que el pueblo egipcio reciba una respuesta y que cada parte asuma su responsabilidad en estas circunstancias peligrosas que rodean a la patria", insistió la nota, al tiempo que aseguró que el Ejército "no será parte del juego político ni del Gobierno".
El ultimátum fue acogido con júbilo por millones de personas reunidas en la plaza Tahrir (ver aparte), una imagen peculiar teniendo en cuenta que la institución castrense fue criticada por los grupos de la "primavera árabe" por ser el pilar de la dictadura de Hosni Mubarak y sus candidatos presidenciales fueron repudiados.
El comunicado provocó satisfacción en el opositor Frente de Salvación Nacional, y ante las críticas de otros sectores que lo calificaron de un intento golpista encubierto el portavoz castrense, Ahmed Mohamed Alí, aclaró que "su doctrina y su cultura no permiten el seguimiento de la política de 'golpes militares'".
Por su parte, el movimiento rebelde Tamarod -que reunió 22 millones de firmas para la dimisión del mandatario- le dio 24 horas para que deje la presidencia o comenzará una campaña de desobediencia civil hoy.
El aislamiento del gobernante quedó demostrado con la dimisión de cinco ministros. Los titulares de Turismo, Telecomunicaciones, Asuntos Legales y Parlamentarios, Medio Ambiente y Recursos Hídricos anunciaron su decisión irrevocable, en la que piden "la caída del régimen" por no responder "a las demandas del pueblo". Otra marcha relevante fue la del exjefe del Estado Mayor, Sami Anan, antiguo "número dos" de la junta militar que asumió el poder tras la caída de Mubarak en 2011, quien dimitió como consejero presidencial.
Desde que asumió el poder, Mursi comenzó un fuerte proceso de islamización del Gobierno, rechazado hoy por los millones de manifestantes en un escenario que hace recordar a las protestas que llevaron a multitudes de turcos a salir a la calle contra la radicalización de Recep Erdogan. También entre los reclamos se encuentran el aumento y la escasez de la nafta, el desabastecimiento de productos básicos, la acuciante inflación y el creciente desempleo (13%), impulsado por la caída del turismo, crucial para el país.
En tanto, la violencia desatada entre la noche del domingo y la madrugada de ayer dejó dieciséis muertos y más de 700 heridos, con escenas cruentas en el asalto de los opositores al cuartel de la Hermandad Musulmana en El Cairo, donde los guardias dispararon a jóvenes que arrojaban piedras, asesinando a ocho de ellos. El resto de las víctimas fatales se registraron en enfrentamientos en el interior.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió a Mursi más diálogo con la oposición e instó a ambas partes a abandonar sus "posiciones maximalistas" en aras de la negociación. Preguntado sobre si sigue confiando en su par egipcio, dijo que su "compromiso con Egipto se refiere a un proceso, no a personas" en particular.
| Agencias Reuters, AFP y EFE; y Ámbito Financiero |


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