18 de noviembre 2010 - 00:00

El 3 de enero prorrogan Presupuesto de 2010. Luego habrá show de decretos

Los 117 presentes que marcó el tablero de Diputados indicaron ayer el final del debate del Presupuesto 2011. Mientras el recinto aún estaba medio vacío, el Gobierno ya anunciaba que gobernará por decreto el año próximo.
Los 117 presentes que marcó el tablero de Diputados indicaron ayer el final del debate del Presupuesto 2011. Mientras el recinto aún estaba medio vacío, el Gobierno ya anunciaba que gobernará por decreto el año próximo.
El Gobierno dejará de polemizar hacia adelante sobre el tema Presupuesto, pero ya tiene preparada la próxima jugada. El primer día hábil de 2011, el lunes 3 de enero, se publicará en el Boletín Oficial un decreto (no de necesidad y urgencia) en el que el Ejecutivo reglamentará la prórroga del Presupuesto vigente para este año con la mención que lo hace a partir de la autoridad que le otorga el artículo 27 de la Ley 24.156 de Administración Financiera votada en 1992.

Luego, y desde ese mismo día, comenzarán a aparecer en el Boletín Oficial cada jornada, múltiples decretos y reglamentaciones que irá firmando la presidente Cristina de Kirchner y su gabinete, con los que se aplicarán los actos administrativos públicos.

Examen

Cada una de estas normas será revisada en la oficina del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que ya sabe que tendrá que trabajar a destajo para atender estas normas, que se multiplicarán en su despacho.

«Tomate vacaciones antes de fin de año, después no vas a tener tiempo», consolaba ayer a este diario un ministro de buena llegada al jefe de Gabinete.

«Me voy a lustrar el culo durante todos los días de 2011 firmando decretos, pero cada uno va a ser un orgasmo». El propio Fernández comentó ayer con esta frase a uno de sus principales colaboradores la forma en que se vivieron ayer las horas en las que desde el Congreso se confirmaba la realidad que el Gobierno no tendrá Presupuesto aprobado por el Legislativo el próximo año.

Según el espíritu que reinaba ayer en Casa de Gobierno, poblada como nunca de ministros y funcionarios, desde enero el Ejecutivo se permitirá disponer libremente de todas las partidas presupuestarias vigentes este año, más todas las que a discreción vayan apareciendo el próximo año. Las fuentes más conservadoras del Gobierno hablan de la posibilidad, de continuar el actual ritmo de crecimiento de la economía, de contar con unos $ 50.000 millones de recaudación por encima de lo pactado en las pautas de ingresos de este año. Algunos, incluso, hablan de más de 80.000 millones de pesos, en el caso de que la soja continúe su ritmo ascendente y la recaudación del IVA supere el alza anual del 30%. Todo este dinero, al no tener partidas aprobadas, será destinado según el criterio del Gobierno nacional, lo que puede considerarse una especie de «maná» en un año electoral.

«Ellos se lo buscaron al no aprobarnos el Presupuesto», aseguraba ayer, con cierto aire vengativo, la fuente oficial.

Autorización

Según los analistas del Gobierno, todos los futuros movimientos fiscales que vía decreto aplicará el Ejecutivo, estarían autorizados por la Ley 24.156 de septiembre de 1992, de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional. El artículo 27 de esa norma menciona el hecho de que «si al inicio del ejercicio financiero no se encontrare aprobado el Presupuesto general, regirá el que estuvo en vigencia el año anterior, con los ajustes que introduzca el Poder Ejecutivo».

Según la interpretación de esta ley, aprobada en tiempos de Carlos Menem, el Gobierno estaría ahora obligado sólo a cumplir desde el 1 de enero con las pautas fijadas en el Presupuesto 2010; y luego aplicar a su discreción las nuevas partidas que vayan ingresando desde el primer día hábil de 2011. Esto quiere decir, por ejemplo, que será decisión del Gobierno los aumentos de partidas que tendrá cada provincia y municipio con respecto a este año, al igual que el dinero que deberá ser girado al Poder Judicial, al Legislativo, a los organismos descentralizados y a cada ministerio y dependencia pública.

También será potestad del Gobierno de Cristina de Kirchner resolver el dinero correspondiente a los aumentos salariales del sector público, y la ayuda para este ítem con las que ayudará a las provincias.

Hay sólo tres ítems sobre los que el Ejecutivo deberá moverse con cuidado, y para los que se preparan leyes específicas: nuevas obras públicas, pago de deuda con reservas y el eventual acuerdo con el Club de París.

En el primer caso, todas las obras públicas que tuvieron partidas asignadas en este ejercicio continuarían ejecutándose sin problemas, ya que estarían cubiertas por la Ley 24.156.

Nuevas obras

El problema radica en las obras nuevas que comiencen de cero, o que no tengan Presupuesto aprobado este año. Para estos casos, debería recurrirse al Congreso en cada proyecto. No descarta el Ejecutivo aceptar la situación, ya que se considera que cada una de estas obras debería ser apoyada por los senadores y diputados de esas provincias.

Más complicado es el caso del pago de deuda con reservas. Para esto, tal como adelantó este diario, el Gobierno intentará enviar al Congreso un proyecto de ley en los primeros días de marzo, cuando hayan comenzado, se supone con más paz, las sesiones ordinarias de 2011. Cree el oficialismo que desde el radicalismo alfonsinista y el socialismo santafesino habrá apoyo a la operación, con lo que no habría problemas para su sanción. Eventualmente, si esto fracasa, el Gobierno asegura que legalmente estaría avalado un DNU.

Finalmente, y para el acuerdo del Club de París, el Ejecutivo reconoce que necesita el apoyo de una ley. Teóricamente, debería ser enviado al Congreso en los primeros días de abril. Piensan en la Casa Rosada que será muy difícil que ante la opinión pública, la oposición no apoye este proyecto, aunque sea en un momento de alto nivel de debate electoral.

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