21 de agosto 2009 - 00:00

El ajuar de Cristina, sin trabas de importación

Aunque en su discurso Cristina de Kirchner defiende la industria nacional, a la hora de vestir prefiere el diseño extranjero, y los modistos argentinos la acusan de no «ponerse la camiseta» de su país.
Aunque en su discurso Cristina de Kirchner defiende la industria nacional, a la hora de vestir prefiere el diseño extranjero, y los modistos argentinos la acusan de no «ponerse la camiseta» de su país.
Tanta traba a la importación de productos electrónicos y a la hora de vestir Cristina de Kirchner prefiere siempre de afuera modelos, como si ignorase la calidad del diseño argentino, se inspira en la monarquía de Europa.

Desde que asumió mostró predilección por marcas extranjeras como Louis Vuitton o Hermés, pero igual los especialistas en moda aseguran que esa elección es extremadamente clásica y que más que una cuestión de preferencias esconde en realidad un complejo de inseguridad en su look.

Para los hombres es más fácil. Para ellos las reglas del buen vestir dicen que con un traje oscuro, una camisa y una corbata sobria, no hay manera de fallar, sea cual fuere la ocasión (dirá Cristina: «Me cuesta más por ser mujer») para las presidentes no hay protocolo que asegure el acierto, sólo el criterio y el buen gusto. Como todos los días la dama se entrega a la exhautiva tarea de escoger de su ajuar un outfit distinto, pero en el último mes sólo vistió trajecitos estilo Chanel, esos que son un ícono de la moda en el Viejo Continente y hasta hizo traer de allí los géneros. Le encargó a su modista, Susana Ortiz, que confeccionara esos conjuntos inspirándose en las vidrieras de las tiendas europeas y con las mismas telas compradas en el exterior. Entregada a la sobriedad se aferró más que nunca a esos tailleurs y faldas de corte recto, como los que usan por protocolo las reinas Isabel II de Inglaterra, Isabel de Borbón de España, o Beatriz de Holanda. Un estilo que nada tiene que ver con el folclore local, que hasta la llevó a copiar los modelos usados por otras mujeres de la política mundial, como Michelle Obama o Leticia Ortiz. Pero no tiene en cuenta que esos cortes tan rectos no se llevan bien con los cuerpos curvilíneos de las latinas y, además, avejentan.

«Es lógico que se incline por prendas tan clásicas. Es una manera de no arriesgarse a las críticas. Pero lejos de beneficiarla, el resultado está a la vista, Cristina de Kirchner no tiene estilo propio», explicó la diseñadora Mariera Allaix, que hace unos días cobró popularidad por ser la novia de Alfredo de Angeli, pero que en el mundo de la moda hace años que se ganó el respeto.

Cristina de Kirchner abandonó las prendas tejidas, una de las texturas más autóctonas de la Argentina y que vestía cuando vivía en el Sur. Ahora prefiere los astrakanes ingleses, los brocatos o sedas italianas y el chiffón y encaje francés.

«La Presidente proviene de una de las principales provincias productoras de lana. No se explica por qué no las usa, cuando realmente podrían ayudarla a darle sofisticación a su look», dijo Allaix.

Pero Cristina de Kichner no es la única argentina que se aferra a diseños extranjeros como si éstos fueran garantía del éxito. Quedó demostrado en la última entrega de los Martín Fierro, donde la mayoría de las famosas mostraron la misma tendencia. Susana Giménez apareció vestida de pies a cabeza por Cavalli. Carla Peterson dijo haber comprado su vestido en Francia -como si eso le diera más mérito- y Juanita Viale usó un vestido de Carolina Herrera. Tres mujeres que imponen estilo, pero que a la hora de caminar por la alfombra roja prefieren volcarse por lo que creen «seguro» por miedo a desentonar.

La diseñadora explicó que esa elección de Cristina de Kirchner y de algunas damas de la farándula argentina como Nazarena Vélez, Moria Casán y Graciela Alfano, de usar accesorios con los conocidos monogramas de las tiendas extranjeras, ya no es sinónimo de glamour, como ocurría en los años noventa.

«Cristina de Kirchner debería dejar las carteras Louis Vouitton, que le dan un aspecto Kitsch a su look y animarse a innovar con modelos más sencillos, de cuero y detalles de alpaca. Ella es muy detallista y prolija pero este tipo de elecciones no la favorecen», dijo la modista.

Distinto es el caso de Máxima Zorreguieta. Pese a ser la princesa de Holanda y tener acceso a las marcas más caras de del mundo, usa platería criolla y se viste con modistos locales como Hernán Fragnier y Benito Fernández, a los que visita en cada viaje a la Argentina para que le renueven el ajuar.

«Un vestuario costoso no garantiza estilo. María Eugenia Estenssoro es un ejemplo de ello. Es la política argentina con más estilo, usa prendas autóctonas y siempre luce elegante», opinó la diseñadora, acerca de la ropa que se pone la senadora cuando no viste típicos trajes bolivianos.

No estaría mal que Cristina de Kirchner busque más alternativas locales para su look que la diferencien de la señora de Obama, Carla Bruni o cualquier dama extranjera. Después de todo su modista es argentina y en sus desfiles muestra más creatividad y elementos autóctonos que la que exhibe en la ropa de la Presidente.

«Cristina de Kirchner debe animarse a incluir prendas que no sean tan clásicas. Podría lucirse y destacarse más si creara un look criollo y de esta manera podría, a la vez, imponer el diseño argentino en el mundo», concluyó la especialista en moda.

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