13 de mayo 2013 - 00:00

El año Wagner salpicado por la sombra de Hitler

Una imagen del “Tannhäuser” de la Ópera del Rin. Para “Der Spiegel”, que defendió la versión, a los alemanes les “afecta ver lo que la nación hizo hace setenta años”
Una imagen del “Tannhäuser” de la Ópera del Rin. Para “Der Spiegel”, que defendió la versión, a los alemanes les “afecta ver lo que la nación hizo hace setenta años”
Berlín - La sombra de Adolf Hitler planea sobre el bicentenario de Richard Wagner, ocasión que había generado un amplísimo programa de actos en toda Alemania, de pronto salpicado por el escándalo de un "TannhTMuser" de escabrosa escenografía nazi.

La fecha para recordar al autor de "Tristán e Isolda" iba a ser el 22 de mayo, aniversario de su nacimiento, con conciertos en Leipzig, ciudad donde nació en 1813, y en Bayreuth, donde construyó su célebre teatro. A la cita se llegaba en medio de un Año Wagner protagonizado por wagnerianos consumados, como el director argentino-israelí Daniel Barenboim y su Staatsoper de Berlín, más algunos neófitos y a la espera del nuevo "Anillo del Nibelungo" de Bayreuth, en julio.

Pero de pronto surgió Hitler como invitado incómodo pero a la vez muy rentable, en cuanto a acopio de titulares, e infiltrado en una ópera no inscripta en la primera división del circuito operístico mundial, la Ópera del Rin de Düsseldorf. A un director asimismo sin rango internacional, Burkhard Kosminski, se le ocurrió trasladar para lo que era su debut en la dirección artística el "TannhTMuser" a un escenografía poblada de hornos crematorios y escenas sacadas del Holocausto. Una decena de asistentes al estreno tuvieron que recibir atención médica bajo la conmoción por las duras imágenes, informaron los medios alemanes, a lo que siguió la decisión de la Ópera del Rin de levantar la escenografía y ofrecerlo en formato concierto.

De pronto se recordó lo que han sido los tópicos sobre Wagner: que en vida fue un recalcitrante antisemita, que el Tercer Reich hizo de sus óperas un apéndice de su propaganda y que Hitler paseó por Bayreuth del brazo de Winnifred Wagner, la nuera inglesa del compositor, más devota del Führer que cualquier nazi alemán.

Va a ser imposible saber si el levantamiento del "TannhTMuser" fue o no una medida exagerada, coincidían en encabezar sus informaciones la edición de "Der Spiegel" y el diario "Süddeutsche Zeitung". El estreno de la obra sólo fue visto por la crítica local, puesto que los medios nacionales no cubren todas las producciones.

En medio de la controversia, apuntaba "Der Spiegel", se recordó que las conexiones entre el horror nazi y la música de Wagner son una constante, sea en films de Hollywood o en producciones operísticas alemanas. "La indisposición de algunos asistentes no debería motivar el levantamiento de una obra: los alemanes, que asesinaron a seis millones de judíos, tienen que acudir al médico si se les recuerda eso desde un escenario teatral, en 2013", escribió irónicamente "Der Spiegel".

El 22 de mayo la atención se repartirá entre Leipzig y Bayreuth, donde Christian Thielemann dirigirá la gala del bicentenario, antesala del estreno del "Anillo" de Frank Castorf, el 26 de julio.

Bayreuth, la ciudad bávara en cuya colina levantó Wagner su teatro, tiene un largo currículo en cuanto a escándalos relacionados con el nazismo. El año pasado, a pocos días de la apertura de la temporada, la dirección relevó del papel protagonista de "El holandés errante" al barítono ruso Yevgueni Nikitin, tras revelar la prensa popular que en su juventud -16 años- se estampó un tatuaje nazi en el pecho. El "pecado de juventud" del cantante fue suficiente para hacer que ese fuera el tema mediático de un estreno.

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