7 de diciembre 2016 - 00:00

El antichavismo puso en suspenso el diálogo auspiciado por el Papa

Además, reclamó el referendo revocatorio para superar la crisis política. Analistas coinciden en que con los encuentros Maduro “ganó tiempo”.

PROTESTA PERMANENTE. Un simpatizante de Leopoldo López reclamaba ayer la liberación del opositor, preso desde 2014.
PROTESTA PERMANENTE. Un simpatizante de Leopoldo López reclamaba ayer la liberación del opositor, preso desde 2014.
Caracas - El diálogo para superar la crisis política venezolana quedó congelado ayer luego de que la oposición anunció que sólo volverá a la mesa cuando el Gobierno de Nicolás Maduro acepte una salida electoral al conflicto y libere a todos los "presos políticos", dos posibilidades lejanas.

Las conversaciones quedaron estancadas cuando las partes debían acudir ayer a la tercera reunión del proceso iniciado el 30 de octubre con el auspicio del Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

"Seguimos en el mecanismo de diálogo, pero no vamos a asistir" al encuentro, dijo Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La oposición mantendrá contacto "únicamente" con los facilitadores, en especial los del Vaticano, aclaró, quienes anoche hicieron "un conjunto de propuestas para reactivar el proceso y que se tengan resultados".

Torrealba y el dirigente Carlos Ocariz se reunieron ayer con monseñor Claudio María Celli, enviado del papa Francisco, para conversar sobre los dirigentes que la MUD califica de "presos políticos", especialmente un grupo de que se declaró en huelga de hambre el domingo.

La oposición había anticipado que se levantaría de la mesa si Maduro no cumplía lo pactado.

En concreto, la oposición se refiere a una salida electoral a la crisis, ya sea la reactivación del proceso para un referendo revocatorio contra el mandato del presidente -suspendido el 20 de octubre- o un adelanto de las elecciones previstas para 2018.

Pero el Gobierno venezolano aseguró que ese tema y la liberación de opositores presos no están en la agenda.

La MUD reclama además aceptar donaciones internacionales de alimentos y medicinas -en grave escasez- y que la Justicia levante una medida de "desacato" contra la Asamblea Nacional (AN) de mayoría opositora.

Maduro, enfrentado a una severa crisis económica que minó su popularidad, acusa por su parte a la MUD de incumplir sus compromisos, en particular los que permitirían que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) levante la medida de "desacato" contra el Legislativo. El máximo tribunal -acusado por la oposición de servir al chavismo- inhabilitó a la AN por juramentar a tres diputados cuya elección fue suspendida por supuesto fraude.

Pese a que los asambleístas pidieron su desvinculación el 15 de noviembre, el TSJ exige que se los separe mediante un acto parlamentario.

Mientras tanto, el chavismo reiteró que no abandonará el diálogo, si bien daba por descontado que la MUD si lo iba a hacer.

Analistas como John Magdaleno consideraron que el Gobierno ya logró su objetivo de "ganar tiempo", pues desactivó las protestas -en aumento antes del diálogo- para exigir el referendo.

Eso le permitiría a Maduro llegar al 10 de enero de 2017, cuando incluso si es revocado, la Constitución prevé que su sustituto sea el vicepresidente. Así, el chavismo gobernaría al menos hasta 2019.

La politóloga Francine Jácome opinó que el chavismo también consiguió "dividir a la oposición", pues algunos partidos, como Voluntad Popular del encarcelado Leopoldo López, nunca acudieron a la mesa de diálogo.

Agencias AFP, Reuters y ANSA

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